Datos para reducir la incertidumbre

Foto de Giancarlo Buitrago, codirector científico del proyecto Covida.
11/09/2020
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Por Adriana Díaz
adiaz@uniandes.edu.co
 
Giancarlo Buitrago se mueve cómodamente entre la medicina y la economía. Es médico y magíster en Epidemiología Clínica de la Universidad Nacional; magíster y doctor en Economía de Uniandes. Dirige el Instituto de Investigaciones clínicas de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional y es subdirector de investigaciones del Hospital Universitario Nacional. Es codirector científico del proyecto Covida.

Tus intereses profesionales están en medicina, epidemiología y economía. ¿Dónde convergen?

La salud es una de las dimensiones del bienestar social y la economía quiere maximizar ese bienestar. Ahí hay una intersección. Lo que me interesa es el diseño de políticas y de intervenciones en salud que tengan en cuenta la restricción de recursos, en escenarios como Colombia, y cómo optimizarlos para mejorar la salud de la población.

Como médico y economista ¿qué opinas sobre el debate entre proteger la salud o la economía?

Es un problema de la temporalidad de los desenlaces. Cuando se están acabando las camas de UCI toca hacer algo ya. Sin embargo, en términos generales los problemas económicos actuales podrían llevar a consecuencias adversas en salud en el futuro.

¿Dónde te sitúas?

Estoy en la mitad, uno debería balancear las cosas. Si les crees a los modelos, cuando se acaben las UCI sería un genocidio no hacer nada. Pero también hacer algo muy drástico puede tener consecuencias nefastas en lo social. Es muy difícil tomar decisiones en el contexto de incertidumbre global que estamos viviendo. Ni siquiera conocemos cosas sobre la transmisión del virus, estamos actuando por imitación: lo que otros hicieron y parece que funcionó. Sin embargo, los que son parecidos a nuestro país no tienen datos para seguirlos. A eso hay que añadir que la efectividad de las intervenciones es consecuencia del contexto. Por ejemplo, de la cultura ciudadana, de la capacidad de respuesta del sistema.

¿Dónde está el proyecto Covida en este contexto?

Covida es una intersección perfecta entre medicina y economía porque los economistas que trabajan en salud siempre han enfrentado la pregunta de qué se necesita primero: bienestar económico o bienestar en salud, al final parece la pregunta de qué fue primero ¿el huevo o la gallina? Un problema grande de salud incluye todas las dimensiones y la toma de decisiones basadas en la salud implica consecuencias económicas. Covida hace pruebas para detectar casos positivos en poblaciones de riesgo y, al mismo tiempo, analiza resultados para contribuir en la toma de decisiones.

¿Cómo te vinculaste?

Me invitaron a principios de abril. La reflexión inicial de los directivos de Uniandes fue: tenemos capacidad de hacer pruebas para diagnosticar el virus y ahí está el corazón de la intervención. En paralelo, podemos producir datos que permitan disminuir la incertidumbre. Esto es lo que el proyecto ha querido hacer. Las ideas iniciales del muestreo las hicimos con Rachid Lajaaj y Luis Jorge Hernández. Después llegó Andrea Ramírez.

¿Cómo ha sido la implementación?

En otros escenarios, estos proyectos se piensan mucho, requieren una planeación larga, instrumentos, adherencia de las personas para que respondan y luego sí se sale a campo. Este ha sido muy rápido. Tocaba todo de una vez. La implementación nos ha mostrado dificultades en la representación de las poblaciones. Somos muy idealistas como investigadores, pero la logística nos aterriza. La financiación del BID nos ha dado un derrotero muy bueno, ordenó las prioridades y objetivos del proyecto.

Trabajadores de la salud del Hospital Universitario Nacional están participando en el muestreo…

Para el hospital fue buenísmo. Los trabajadores de la salud son un grupo importante en Covida. Fuimos los primeros del proyecto en hacerlo, logísticamente no fue fácil y eso nos dio experiencia para aportar a los demás. En ese momento estábamos con 30% de ocupación de UCI. En la segunda ronda probablemente va a ser distinto.

¿Cuál es tu mirada sobre el proyecto en este momento?

Estamos viviendo algo muy complejo para todos y Los Andes lo ha resuelto muy bien. Ha articulado diferentes actores, saberes, conocimientos y habilidades. Desde miradas muy académicas hasta muy pragmáticas. El proyecto ha cumplido con lo que se quiere. Es un grupo grande trabajando con el interés de ayudar.

Entrevista realizada el 6 de julio de 2020

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