
Uniandes conectada con la biodiversidad en la COP16
Con más de 60 actividades abiertas al público, la Universidad de los Andes articuló charlas, talleres y exposiciones que conectaron saberes diversos con la biodiversidad, tendiendo puentes entre la academia, la acción climática y la ciudadanía.La palabra biodiversidad es relativamente nueva, Edward Wilson la acuñó en su libro Biodiversidad en 1988. Desde entonces académicos y expertos del mundo la usan para referirse a la variedad de vida en la Tierra: animales, plantas o microorganismos.
En la 16ª Conferencia de las Partes de la Convención sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas (COP16), la palabra biodiversidad se viralizó. Fue inevitable que muchos colombianos se dejaran contagiar de naturaleza y de la riqueza que los rodea.
Cuando se anunció en febrero que la COP se realizaría en Cali, la Universidad de los Andes vio la oportunidad que tenía Colombia para movilizarse en la protección de sus recursos naturales. Se podría pensar que únicamente levantaron la mano profesionales de ciencias como la biología, ecología o ingeniería ambiental, pero el conocimiento que se podía aportar también venía de otras disciplinas como las ciencias sociales, economía, artes, salud, finanzas, entre otras.
Sandra Vilardy, exviceministra de Ambiente (participante de la anterior COP15 en Canadá), conocía de primera mano la trascendencia del evento y los temas que interesarían al país para llegar a acuerdos en temas de financiación, distribución de beneficios de recursos genéticos y la participación de los pueblos indígenas, entre otros, en los que las universidades son esenciales.
Por eso profesores, investigadores, diseñadores y artistas viajaron a Cali para hacer parte de más de sesenta eventos para conservar, preservar y conectarse con la biodiversidad.
Inteligencia artificial y biodiversidad
Guacamaya, por ejemplo, lleva más de dos años monitoreando la Amazonia, mediante un modelo de inteligencia artificial por medio de cámaras trampa, bioacústica e imágenes satelitales, que permite procesar información en tiempo récord, generando datos invaluables para la protección del ecosistema. Esto se ha desarrollado gracias a la unión de conocimiento e instituciones como Microsoft, AI for Good y la Universidad de los Andes. Igualmente participan el instituto Humboldt, Instituto Sinchi y el IDEAM.
Además del potencial de la IA el proyecto es la muestra del poder de la unión entre instituciones. “Las universidades debemos trabajar de manera conjunta con el sector privado y los gobiernos para tener un mayor impacto”, señala Raquel Bernal, rectora de Los Andes, quien valora estas alianzas cuyos productos incluso han comenzado a ser aplicados en otros países, pues han sido descargados más de 30 mil veces por ONG y grupos de conservación de todo el mundo.
Para Pablo Arbeláez, director del Centro de Investigación y Formación en Inteligencia Artificial (CinfonIA), “Uno de los grandes beneficios de la inteligencia artificial es que los métodos que desarrollamos para la Amazonía pueden adaptarse a otras regiones y aplicarse a problemas similares en lugares como África o Asia”.

Presentación del proyecto Guacamaya en la COP16.
Bioeconomía, vías y turismo
Falta mucho por descubrir de la biodiversidad y de su potencial. Por eso, y de acuerdo con Jimena Hurtado, vicerrectora de Investigación y Creación, el propósito de proyectos como el libro Inteligencia Natural, conversaciones sobre biodiversidad, del periodista Jorge Pinzón Salas, es acercar a la gente con los científicos y activistas para entender esas pasiones que despierta la inabarcable diversidad natural.
El biólogo marino Juan Armando Sánchez recuerda en dicho libro, el resultado de un experimento de búsqueda de insectos, realizado por Edward Wilson: “Se dieron cuenta de que solo 30 % de lo que habían recolectado en un árbol tenía nombre”.
La biodiversidad descubierta y por descubrir es enorme, por eso la responsabilidad es no dejarla perder sin haberla descubierto. Esto no quiere decir que no se pueda utilizar. La Red de Escuelas de Negocios para la Amazonía es uno de esos proyectos que invitan a aprovechar estos recursos de manera sostenible.
La red es un esfuerzo de instituciones educativas para fomentar una economía que reconozca los límites y oportunidades de uno de los ecosistemas más complejos y frágiles del planeta. Está compuesta por escuelas de negocio de Brasil, Ecuador, Perú, Venezuela y Colombia y tiene dentro de sus objetivos crear soluciones educativas centradas en modelos de negocios que promuevan el desarrollo sostenible del Amazonas. “Los negocios no pueden existir sin la naturaleza, son completamente dependientes y generan impactos que debemos atender”, dice Ximena Rueda, decana de la Facultad de Administración.
Por la misma línea de convivir con la naturaleza, la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), la organización Conservación Internacional y la Universidad de los Andes firmaron el convenio Herramientas Inteligentes para el Desarrollo Sostenible. Este esfuerzo, que emplea modelos integrales de gestión de información e inteligencia artificial, prioriza alternativas de infraestructura vial que minimizan el impacto ambiental y mitigan los efectos sobre la biodiversidad.
A esta conexión de infraestructura vial se le agrega el turismo de naturaleza. En Cali se hizo el prelanzamiento de la guía de Pagos por Servicios Ambientales (PSA) enfocada en turismo, una herramienta que busca incentivar a las comunidades en la preservación de sus ecosistemas, desarrollando actividades turísticas sostenibles. Es una de las primeras guías nacionales orientadas a respaldar proyectos que combinan turismo y conservación. Se desarrolló con el apoyo de la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) y el contenido fue elaborado por la Universidad de los Andes y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.
Sobre el aprovechamiento de los recursos ecosistémicos, Manuel Rodríguez Becerra, primer ministro de Ambiente en Colombia, señala que los más grandes beneficiarios han sido los ‘biopiratas’ “cuya actividad incluye toda adquisición no autorizada de material genético, flora o faunas vivas”.
Estos han sabido explotar los recursos, por eso el llamado es a conocer y usar la biodiversidad, pero de forma sostenible y para el beneficio de todos.

Lanzamiento del libro Inteligencia Natural durante la COP-16
Los sentidos en la biodiversidad
Con la premisa Uniandes conectada con la biodiversidad, durante la COP16, la Universidad presentó charlas, talleres, exposiciones y actividades como puente de conexión también para la gente.
Por ejemplo, Felipe Roa-Clavijo, profesor de la Escuela de Gobierno Alberto Lleras Camargo, llenó una mesa con piezas coloridas de Lego. Quienes las rodearon no fueron precisamente niños, sino adultos de diferentes procedencias que se unían al taller “Ríos Biodiversos”, que con la metodología ‘Lego Serious Play’, tuvo como propósito promover aprendizajes que les permita a los participantes desarrollar nuevas formas de pensar y actuar ante diferentes problemáticas.
Otra de las actividades que permitió palpar los problemas, imaginar y construir soluciones fue ‘Pulsaciones Raras’ una experiencia multisensorial que conectó el latido humano con la naturaleza. Al visitante se le registraban sus latidos y el nivel de oxígeno en su piel con los que la obra cobraba vida, generando estímulos visuales.
También se realizó la exposición ‘Colombia: del megalodón al tiburón linterna enano’, en una alianza con el Museo Departamental de Ciencias Naturales -Inciva, un espacio diseñado para enseñar sobre los ecosistemas oceánicos, donde se pudieron ver tiburones en tamaño real, al igual que permitió explorar ecosistemas de corales y manglares.
Desde el diálogo académico, Juan Camilo Cárdenas, director del Centro para los Objetivos de Desarrollo Sostenible en América Latina y el Caribe (CODS), moderó varios encuentros clave, como el conversatorio ‘Biodiversidad para el bien común’, en el que se resaltó el papel fundamental de las comunidades indígenas en la preservación de sus territorios y saberes ancestrales.
La lista de actividades en las que participó la Universidad de los Andes durante la COP16 es larga, son muchos años de investigación y creación en un compromiso de largo aliento con la biodiversidad. El evento fue una oportunidad para exponerlas al público y para continuar intercambiando con colegas el conocimiento que se genera para el beneficio de todas las formas de vida. El trabajo continúa, impulsado por la exitosa experiencia en Cali.

La instalación ‘Pulsaciones raras’ fue una de las experiencias que cautivó a visitantes de todas las edades, con una propuesta que unió arte, ciencia e inmersión sensorial en la naturaleza.
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