La moda se transforma por el planeta

Lina Fernanda Sanchez Alvarado

lf.sancheza@uniandes.edu.co

Maniquí a un lado de la pantalla. Al otro lado un aviso de la revista Nota Uniandina.
13/01/2020
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Basureros colmados de ropa, miles de emisiones de dióxido de carbono y microfibras de plástico depositadas en los océanos son apenas algunas de las consecuencias de esta industria en la Tierra. ¿Cómo aportar a un cambio? La moda circular es una de las respuestas.

¿Sabe qué hay detrás de la producción de la camisa, el vestido o el pantalón que lleva puesto? La generación de toneladas de dióxido de carbono, millones de microfibras que llegan al océano y el uso de miles de litros de agua. Detrás de su consumo está la moda, la segunda industria más perjudicial para el planeta, de acuerdo con Naciones Unidas.

La misma que, en una apuesta por asumir su responsabilidad, viene implementando modelos como la moda circular. Una herramienta que busca reducir el impacto de su producción, aportar a un mundo más sostenible y respetar al otro, a los animales y a la naturaleza, de acuerdo con Carolina Obregón, profesora de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de los Andes.



Se trata de prácticas que buscan materiales más amigables, reusar o rediseñar prendas y evitar que 70 millones de toneladas de ropa al año se conviertan en residuos.

Por eso desde su curso Moda Sostenible, en Los Andes, la investigadora ha buscado caminos para reducir la huella que genera la moda en el país: ha explorado la generación de piezas de alta costura con 360.000 uniformes de Policía desechados cada año y nuevos sistemas de producción como la obtención del tinte proveniente de la biomasa microalgal porque generarlo de modo sintético es altamente contaminante.

Sin embargo, Obregón asegura que esta no es solo una responsabilidad de la industria, sino también de los consumidores: “No hay un planeta B y por eso cada persona, detrás de sus decisiones, tiene una responsabilidad de revisar sus prácticas para que ese consumo deje de ser impulsivo”.

El reto ahora es trabajar de la mano de las 36.000 empresas de confección de Bogotá para que vean en la moda sostenible también una oportunidad de negocio, al igual que de las marroquineras en Villapinzón (Cundinamarca) y de la industria de los textiles sintéticos en Medellín. Un salvavidas también para los ríos Bogotá y Medellín que reciben a diario sus residuos.

“Esta es una iniciativa no solo individual, sino también colectiva; sin el impulso de ambas partes no se generarán cambios”, puntualiza la investigadora.

PROYECTOS UNIANDINOS

Woocoa: lana vegana por los animales

El respeto por los animales y por el planeta llevó a cuatro estudiantes del Departamento de Diseño de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de los Andes a crear una lana con fibras de cáñamo y coco dándole la suavidad con la enzima de lacasa.

Materiales con un impacto social y que permiten cerrar un ciclo sostenible, es decir que sus componentes generan armonía con el ambiente y las personas, en todo su ciclo de vida.

El proyecto denominado Woocoa los llevó a ganarse el Animal-Free Wool Prize Special Challenge, del Biodesign Challenge 2018, patrocinado por PETA, Stella McCartney y Stray Dog Capital, una competencia internacional de estudiantes que trabajan la biotecnología, el arte y el diseño, entre un total de 400 estudiantes que se presentaron inicialmente.

Anne Brainard, directora de la organización por los derechos de los animales PETA, destacó el proyecto por ser un material ecológico, que va a satisfacer a los consumidores y que evitará que las ovejas sigan siendo víctimas de crueldad.

El grupo de estudiantes tuvo la oportunidad de visitar la casa matriz de la diseñadora Stella McCartney, en Londres, para poder ver de primera mano las prácticas sostenibles que se llevan dando desde su creación en 2001.

La apuesta por el jean usado

3.800 litros de agua se usan en el ciclo de vida de un jean y en promedio una persona tiene siete pares.

De ahí la idea de dos estudiantes de Los Andes de generar nuevas prendas a partir de jeans, chaquetas usadas y retazos de tela. Una apuesta para crear conciencia y destacar el potencial creativo y estético de esta clase de ropa.

Uniformes que renacen tras la guerra

Al año, 360.000 uniformes de la Policía Nacional son desechados. En 2019, Los Andes recuperó una gran cantidad como piezas de diseño sostenible, a través de la iniciativa ‘Manifiesto 4’ que desarrollaron en conjunto estudiantes y reconocidos diseñadores del país.

Se basó en el concepto de upcycling, que se refiere a la reconstrucción y a la recuperación de prendas para darles otra categoría. En otros proyectos, se han usado paracaídas militares y uniformes del contexto militar.

Cómo reducir el consumo

  • No compre nada nuevo.
  • Procure usar ropa de segunda o vintage.
  • Promueva el intercambio de ropa.
  • Vuelva a la remontadora para arreglar sus zapatos o a la modistería para recuperar su vestuario.
  • Cuando compre una prenda, pregúntese si realmente la necesita. Sea consciente de su consumo.
  • Utilice servicios de arrendamiento de prendas.

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