Más de la mitad (57 %) de las personas trans y no binarias ha decidido no usar los servicios de salud por temor a que su identidad de género afecte la atención y 83 % considera que el personal de salud no tiene ni el entrenamiento adecuado, ni la capacidad para atender sus necesidades médicas, según la encuesta realizada por el Ministerio del Interior en 2018.
 
Otro dato alarmante, de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, es que el promedio de vida de las personas trans en Latinoamérica es de 35 años, consecuencia de las transformaciones corporales realizadas en procedimientos artesanales por fuera del sistema de salud. Durante el "Congreso Nacional de Salud para Personas trans", organizado por la Facultad de Medicina de Los Andes y Profamilia, expertos hablaron sobre la necesidad de visibilizar en la agenda pública las carencias y barreras que enfrentan las personas trans en los servicios de salud.
 
De acuerdo con Marta Arroyo, directora ejecutiva de Profamilia, aunque se ha trabajado en mejorar los servicios de salud, aún existen muchas barreras para avanzar: prejuicios, patologización, obstáculos administrativos y desconocimiento de los profesionales sobre las necesidades específicas que requiere esta población, sobre todo por fuera de las ciudades principales. “Se debe entender, por ejemplo, que la disforia de género no es una patología, ni trastorno mental, esta patologización genera violencia”, afirma.
 
Al ser una población constantemente discriminada y atacada, psicológica y físicamente, es habitual que padezcan episodios constantes de depresión, ansiedad y baja autoestima. "La orientación y acompañamiento psicológico durante la exploración y aceptación de la identidad de género es fundamental  —argumenta el médico psiquiatra, Gustavo Perdomo—. Los profesionales en salud mental debemos identificar estas situaciones coexistentes durante el tránsito de género y extender el acompañamiento psicoterapéutico a sus familiares o a la red de apoyo. De igual manera hacer una evaluación de los efectos en salud mental que pueden traer los tratamientos hormonales”, indica el profesor de la Facultad de Medicina de Los Andes, quién también trabaja en la red de profesionales de salud trans.
 
Promover espacios seguros para las personas trans en atención médica y en salud mental es esencial, de acuerdo con los expertos. Eso y todo lo anterior implica una reforma urgente al sistema de salud que elimine las barreras de acceso a procesos de afirmación de género, que incluya pedagogía al personal de asistencia y despatologización a la identidad de género. “Es ideal realizar un acompañamiento en la adaptación al entorno laboral, educativo, social y familiar donde se van a desenvolver durante este proceso de cambio”, concluye Perdomo.
 

Reviva la segunda sesión del evento "Congreso nacional de salud para personas trans".

 
Escrito por:

Johanna Ortiz Rocha