Casco de Vida: reactivación económica más segura

Mujer con Casco de Vida o máscara facial cerrada transparente
25/05/2021
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Cifras oficiales, a junio de 2021, señalan que el SARS-CoV-2 ha causado más de 3,5 millones de muertes y más de 171 millones de casos reportados en el mundo y que América Latina ha sido catalogada como uno de los 'epicentros' de la pandemia. Colombia se ubica entre los cinco países más afectados por la infección.

Este panorama reafirma que habría más de 1,1 millones de muertes y la dificultad de alcanzar la inmunidad de rebaño en Colombia y la mayoría de los países de América Latina en 2021,según estimaciones de algunos expertos. Así, en el país, si se mantiene el ritmo actual de vacunación, se estaría alcanzando en el primer trimestre del 2022.

Por esto es indispensable continuar con la implementación de medidas prácticas, como el uso correcto de tapabocas, lavado de manos y el distanciamiento físico, que ayuden a mitigar el impacto de la pandemia en un contexto en donde la reactivación económica es urgente e inminente.

El estudio "Efectividad y adherencia del uso de máscaras faciales cerradas —cascos de vida— en trabajadores de alto riesgo en Bogotá COVPROSHIELD", liderado conjuntamente por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo –PNUD– y la Universidad de los Andes, a través del proyecto CoVIDA, demostró que el uso del 'Casco de Vida' o máscara facial cerrada, usada en conjunto con el tapabocas quirúrgico es tan efectivo como el uso de tapabocas para la prevención del contagio del SARS-CoV-2 en entornos comunitarios, representando una protección adicional.

Los Cascos de Vida es un proyecto que surgió las primeras semanas de la pandemia después de una investigación realizada por el PNUD y un prototipo desarrollado junto con la comunidad de Makers Colombia. Este prototipo de careta cerrada es eficaz en términos de sus características y diseño al bloquear el acceso de las manos a la cara y las corrientes de aire en la parte frontal de la cara.

“Los cascos de vida se diseñaron con precisión para lograr un equilibrio entre proteger la salud y permitir la reactivación económica, sobre todo en este momento crítico para el país y en un posible escenario de postpandemia”, indica Juan David Martín, miembro del Laboratorio de Aceleración del PNUD en Colombia.

Andrea Ramírez, epidemióloga, experta en salud pública y líder de la investigación, asegura que es fundamental reconocer la utilidad y promover el uso de estos protectores faciales cerrados en lugares en donde mantener la distancia física es difícil: comercio formal e informal, seguridad privada, construcción, restaurantes, supermercados, bancos, transporte público y a través de plataformas y otros espacios cerrados sin ventilación, sobre todo, en personas cuyas actividades requieren frecuente y estrecho contacto físico, en estos ambientes.

“Para el caso de las personas que usan frecuentemente transporte público y los trabajadores que no pueden mantener el distanciamiento o deben asistir a sitios con alto flujo de personas; este dispositivo junto al uso de tapabocas puede resultar muy efectivo porque protege las mucosas y los ojos, evita contacto con aerosoles y además genera conciencia sobre evitar tocarse la cara sin haberse higienizado las manos", agrega la profesora de la Facultad de Medicina.

El hallazgo principal del estudio, que recibió una donación de pruebas de anticuerpos por parte de Labserving S.A, evidenció que la aparición de nuevos casos de la infección fue menor en el grupo de aquellos que usaron la máscara facial cerrada al tiempo con el tapabocas quirúrgico, en comparación con el grupo que solo usó mascarilla quirúrgica. Cuatro participantes tuvieron una infección confirmada por SARS-CoV-2, tres de ellos en el grupo de control activo.




Adicionalmente, según el conocimiento de los autores esta investigación es pionera en el estudio de estos Elementos de Protección Personal, EPP, en ambientes comunitarios y en otras ocupaciones ajenas a la salud. Los investigadores señalaron que existen hallazgos similares en el contexto de otros virus respiratorios que también han causado pandemias como SARS-CoV-1, Influenza, pero solo en ambientes hospitalarios, y exclusivamente en personal de la salud.

"La efectividad de esta máscara radica en que la protección ocular puede aportar un beneficio adicional para evitar enfermedades transmitidas por aerosoles, como la COVID-19, protegiendo las membranas mucosas de la cara al evitar el contacto constante con las manos, y el flujo de aire con posibles partículas infectadas", asegura Alejandro Pacheco, Representante Residente Adjunto del PNUD en Colombia.

Como recomendación, los expertos también señalan que debe existir un proceso previo de aceptación social del uso del dispositivo a través de políticas públicas que garanticen el acceso y promuevan su uso generalizado y, particularmente, en grupos de alto riesgo de contagio debido a su ocupación.

Con ello, los resultados de este estudio pueden generalizarse a las poblaciones de otros países de ingresos bajos y medios con alta movilidad, alta informalidad laboral y alto riesgo en el desempeño de ocupaciones de infección por SARS-CoV-2 en el contexto de la pandemia.

 

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