En Bogotá se realizan diariamente 880.367 viajes en bicicleta, posicionándola como una de las pocas ciudades de Latinoamérica con cifras de uso envidiables. El número de viajes en bicicleta al día ha superado a ciudades como Ámsterdam que tiene un promedio de 665.000; Copenhague, 250.000 y Santiago de Chile, 676.000. Su topología plana, en gran parte de su extensión, junto con las condiciones climáticas, la ha convertido en una ciudad propicia para el uso masivo de este medio de transporte.
 
Las cifras de trayectos han aumentado con los años debido a que la bicicleta ha dejado de ser exclusivamente de uso recreativo, convirtiéndose en un medio de transporte de uso diario. De acuerdo con la Encuesta de Movilidad 2019, el 44 % de los viajes que se realiza por este medio son para desplazarse al lugar de trabajo mayoritariamente desde del suroccidente (localidades de Bosa y Kennedy) hacia el centro de la ciudad; y un 16,5 % para ir a estudiar, en su mayoría desde el suroccidente y Suba para llegar a las universidades concentradas en el centro y norte de la ciudad.
 
A partir de este caso de éxito nace el libro "Ciclismo urbano, avances y retos para el caso de Bogotá", que aborda desde lo teórico y lo práctico cómo lograr el objetivo de llegar al uso masivo de la bicicleta. Los autores proponen un nuevo paradigma de diseño de ciclo-infraestructura que se construye no solo desde la provisión de infraestructura, sino desde las necesidades del ciclista.
 
De acuerdo con la publicación, los factores que influyen en el creciente número de bogotanos que están pasándose a usar la bicicleta como medio de transporte están el ahorro en tiempo, dinero, la mejora en su estado de ánimo y salud. Los más experimentados se sienten motivados por la pasión que sienten al usar la bicicleta.
 
Según los autores del libro la implementación de infraestructura para ciclistas ha crecido de forma constante desde el año 2000, pero para seguir incentivando el uso de la bicicleta es necesario pensar en estrategias efectivas desde el diseño vial. “Un entorno amigable es fundamental para el ciclista: buena iluminación, árboles, mayor presencia de la policía y reducción de velocidad de tráfico motorizado, sin duda motiva al ciclista a seguir usando este medio de transporte”, afirma Álvaro Rodríguez, uno de los expertos.
 
La investigación hace énfasis en que también es importante analizar las experiencias de las personas por género y diversas poblaciones. Según la encuesta Origen destino de hogares de 2019, en Bogotá el 75,2  % de los viajes en bicicleta son realizados por hombres. Uno de los factores que influye en esta brecha es que las mujeres no se sienten seguras al pedalear en el espacio público y se encuentran vulnerables frente al acoso sexual y los hurtos. “Hay que pensar en las necesidades diferenciales que tienen las mujeres en el espacio público cuando viajan en bicicleta”, resaltó Andrea Navarrete, gerente de la bicicleta en Bogotá, durante el lanzamiento del libro en la Feria Internacional del Libro de Bogotá.
 
Aunque Bogotá ha avanzado notoriamente en la construcción de infraestructura y en la motivación de su uso, para los investigadores hay varios retos que se deben tener en cuenta para hacer que la bicicleta sea una posibilidad para todos: la reducción de muertes de ciclistas, el aumento de su seguridad, la mejora de las condiciones de calidad del aire y el mantenimiento a la infraestructura existente.
 


El libro “Ciclismo urbano. Avances y retos para el caso de Bogotá” presenta los resultados de investigaciones del Grupo de estudios en Sostenibilidad Urbana y Regional de la Universidad de los Andes.

Así fue el lanzamiento durante la Feria Internacional del Libro 2022: