Independencia, clave en la regulación de telecomunicaciones del país

La regulación de las telecomunicaciones debe ser simple e independiente.
La regulación de las telecomunicaciones debe ser simple e independiente.
La regulación de las telecomunicaciones debe ser simple e independiente.
18/05/2019
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"Un sector bien regulado es un sector que crece, que tendrá mayor inversión y que prestará un mejor servicio".
Simplificar la estructura institucional y avanzar hacia un proceso más simple e independiente son algunas de las recomendaciones del investigador Camilo Ignacio González, de la Universidad de los Andes, frente a la regulación de las telecomunicaciones en Colombia. Resultados que hicieron parte de la Nota Política No. 33, de la Escuela de Gobierno.

Una investigación que analizó la implementación y regulación de este sector, y que adelantó una serie de recomendaciones para mejorar este proceso.

De hecho, frente a la realidad de que existan más de cuatro instituciones reguladoras, González aseguró que esta fragmentación puede estar generando problemas. “Son demasiadas voces regulando a las mismas personas y a los mismos servicios”, anotó el investigador.

Tanto en Colombia como en otros países latinoamericanos, hay poca coordinación entre los diferentes actores. Sin embargo, el caso colombiano parece aún más grave si se tiene en cuenta que el regulador del sector no siempre es el actor donde se concentra la mayor influencia en la toma de decisiones.

El profesor de la Escuela de Gobierno explicó que está, por ejemplo, la Comisión de Regulación en Comunicaciones (CRC) con una posición central, pero que a esta la acompaña el Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, además de operadores que tienen una capacidad de influencia similar.
 

Lo cierto es que un sector bien regulado es un sector que crece, que tendrá mayor inversión y que prestará un mejor servicio. Garantizar su independencia permite que no responda a intereses específicos de un gobierno o de privados.

El Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (CINTEL), a través de Mario Castaño, director técnico, coincidió en que una buena regulación debe incidir en un beneficio para todos y no solo para algunos actores.
 
“De fondo la regulación busca un equilibrio entre el beneficio social y quienes producen servicios y la ciudadanía”, puntualizó Castaño.

En términos prácticos, la regulación debe mejorar la vida de las personas, su cotidianidad y los mercados. Entre estos aspectos, garantizar la cobertura universal de este servicio.

Es el caso de Gina Alejandra Jiménez, una joven de Toca (Boyacá), que creó la plataforma Comproagro.com. Una iniciativa que ha permitido que 26.000 agricultores vendan sus productos sin intermediarios. Un ejemplo de cómo la tecnología y el servicio de telecomunicaciones empieza a transformar la vida de las personas.
 


 
“Arrancamos montando la plataforma en cafés internet de Tunja y en universidades. Ahora con el celular hemos logrado trabajar más desde nuestra vereda. Sin embargo, seguimos intentando que el Internet llegue a la casa para brindar mejor servicio a los agricultores del país”, dijo Jiménez.

Con esta iniciativa, esta joven campesina no solo ha conectado a los agricultores, sino que ha generado empleo en su vereda con la venta de cebollas a  grandes supermercados. 
 
Paola Andrea Bonilla, directora de Desarrollo Digital de la Dirección Nacional de Planeación Nacional, aseguró que se vienen adelantando reformas para alcanzar el cierre de la brecha digital y llevar el servicio universal a todas las poblaciones del país, y para eso son importantes las herramientas regulatorias.

“Trabajamos en una reforma normativa constitucional en el sector de las TIC que derive en un regulador único y que propone cambios en la forma cómo se manejan los fondos para lograr ese acceso universal”, señaló Bonilla.


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