Llantas usadas, útiles para producir carbón activado

Trozos de llantas sobre mesa para ser trabajados

Llantas útiles para producir carbón

28/01/2016
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Cada año, en Bogotá, alrededor de tres millones de llantas son arrojadas de forma indiscriminada a las vías públicas y botaderos al aire libre. Al no ser biodegradables y alojar roedores e insectos, su presencia a cielo abierto se convierte en foco de contaminación ambiental; esto, teniendo en cuenta que en su fabricación se utilizan decenas de componentes químicos, varios de ellos tóxicos, como azufre, óxido de zinc, cadmio y otros aditivos. Un inconveniente adicional es que los residuos de las llantas se han usado en combustiones no controladas (las llamadas quemas, generalmente a cielo abierto), que generan emergencias ambientales como la ocurrida en Bogotá en noviembre del año pasado, cuando se incineraron 600.000 neumáticos almacenados en una bodega ubicada en Fontibón.

Frente a este panorama, la Secretaría Distrital de Ambiente expidió, el año pasado, el decreto 442 de 2015, que regula la disposición final y aprovechamiento de los neumáticos usados, para evitar que sigan invadiendo y contaminando el espacio público. Una de las medidas estipuladas es “aprovechar las llantas en la mezcla asfáltica requerida para obras de infraestructura de transporte”, dice la norma, de manera que las vías de la capital se pavimenten con un asfalto que incorpore caucho granular, principal componente de los neumáticos. Este material hace que el asfalto sea más resistente y duradero. El decreto prevé, además, el aprovechamiento de los neumáticos en la construcción y adecuación de parques infantiles y pistas atléticas.

En Europa, este proceso de reciclaje de llantas para preparación de mezcla asfáltica ha sido exitoso. “No entendemos por qué en el país no se hace de manera rutinaria, teniendo el insumo y la capacidad para realizarlo”, afirma el profesor Juan Carlos Moreno Piraján, doctor en química, director del grupo de investigación ‘Sólidos porosos y calorimetría’, de la Universidad de los Andes.

Más que un insumo para asfalto
Las llantas usadas, sin embargo, tienen un uso adicional, no contemplado en la normatividad, y que desde hace años ha sido ensayado con éxito por el grupo de investigación del profesor Moreno Piraján: producción de carbón activado, material poroso útil para absorber contaminantes orgánicos e inorgánicos de los ríos, y purificar el agua. Los expertos se refieren al carbón activado como un ‘adsorbente universal’, dado que descontamina sistemas gaseosos y líquidos, solventes y aceites, entre otros.

Actualmente, Colombia importa este carbón en grandes cantidades para potabilizar el agua. Y la producción local del mismo, a partir de residuos agrícolas (frutas) e industriales –como lo han hecho los investigadores de Los Andes- ha mostrado ser una solución de bajo costo y amigable con el ambiente, que podría proyectarse como desarrollo local a gran escala, para su uso amplio como decontaminante del aire y del agua.

A la fecha, este grupo de investigación ha logrado obtener cinco tipos de carbón activado a partir de residuos de neumáticos (dado que tienen un alto contenido de carbono), según el contaminante que se desee retirar. Esta preparación se ha llevado a cabo en laboratorio por medio de procesos físicos (a diferentes temperaturas) y químicos (uso de agentes químicos específicos no contaminantes). El uso de este tipo de carbón activado –cuya producción es de bajo costo- ha sido exitoso para tratar aguas contaminadas con diferentes metales como plomo, mercurio, zinc y cromo, que se encuentran en algunos de nuestros ríos. Dicho material poroso posee características similares a las de carbones activados de origen vegetal.

De hecho, el grupo de sólidos porosos ya tiene contactos con la industria –entre ellos una firma responsable del manejo de llantas- para iniciar el proceso de conversión de neumáticos en carbón activado.
El primer paso es limpiar las llantas con aire a presión para retirar sólidos adheridos. Luego se cortan y se trituran a fin de someterlas a procesos de carbonización y activación física. Posteriormente, se impregnan con diversos tipos de soluciones -de acuerdo al proceso y caracterísiticas finales que se deseen dar al carbón activado: ácido sulfúrico, ácido fosfórico y cloruro de zinc, entre otras- y se someten a altas temperaturas (superiores a los 1.000 grados centígrados).

Finalmente, se establece la capacidad de retención del carbón activado preparado para eliminar del agua el componente de interés. "Adicionalmente, cuando las llantas se llevan a pirolisis (descomposición química de materia orgánica), los vapores que emergen durante este proceso se condensan y, bajo condiciones específicas, se obtiene combustible tipo fuel; también queda el acero, que se recicla. De esta manera, les damos un uso adecuado a las llantas y se reutilizan totalmente", puntualiza el profesor Moreno. Este particular uso de los neumáticos que dejan de rodar por las vías se convierte en otra alternativa para descongestionar el espacio público de dicho material contaminante.

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