Carlos B., como se le recuerda con cariño, se desempeñó como profesor de la Universidad de los Andes durante más de 30 años. Fue un exponente y protagonista del que ha sido denominado el giro hermenéutico en América Latina, de acuerdo con la Sociedad Colombiana de Filosofía (SCF).

Carlos Bernardo Gutiérrez Alemán, el bogotano que formó varias generaciones apasionadas por la filosofía.

Su trayectoria inició en la Universidad Nacional de Colombia donde estudió filósofía, luego obtuvo una maestría en la New School for Social Research en la ciudad de Nueva York. Sus estudios de doctorado los adelantó en Heidelberg (Alemania), allí conoció a Hans-Georg Gadamer, reconocido filósofo alemán y autor de la obra “Verdad y método”.

Rüdiger Bubner, otro colega alemán muy cercano a Gutiérrez y a Gadamer, lo definió en su momento como “el director de orquesta de la filosofía latinoamericana”. En un comunicado, la SCF indica que hoy la comunidad colombiana iza su bandera a media asta, por el fallecimiento de este gran maestro.

“Hay profes que cambian nuestras vidas, Carlos B. marcó la mía. Varios cursos y seminarios me enseñaron a admirar y entender el trabajo filosófico, pero no tengo duda de que su alcahueta dirección de mi monografía de grado de Filosofía sobre historia de la ciencia me marcó”, expresa Mauricio Nieto, decano de la Facultad de Ciencias Sociales, de la Universidad de los Andes.
No solo yo, seguramente somos muchos sus alumnos que tenemos esa insondable deuda con un gran maestro- Mauricio Nieto, decano de la Facultad de Ciencias Sociales

Ya buscaremos maneras de recordarlo siempre, complementa Nieto quien califica de insondable la deuda con el maestro. Sobre su legado agrega que aún pareciera que repitiera frases de él, defendiendo la importancia de construir puntos de vista propios, de la reflexión crítica.

Cuando se le preguntaba a Carlos B. sobre su trabajo señalaba que se ocupaba de la comprensión, que siempre se da a través del lenguaje, lo que quiere decir que está cambiando permanentemente. Su mirada a las Ciencias Humanas también lo llevaba a reflexionar sobre la importancia de mejorar el nivel de desempeño de las mismas, lejos de los modelos extranjeros.

“Nos hemos dejado llevar mal, porque es claro que, en nuestras universidades, todo lo que tiene que ver con Ciencias Humanas se está llevando a temas de cálculo ¿Cuál es la naturaleza del trabajo de las Ciencias Humanas? Es un trabajo de reflexión y un trabajo crítico. Ahora se limitan a dar información”, dijo en una entrevista a la revista La Cicuta.

En “Semblanza fotográfica de una amistad filosófica”, Luca Idrobo (también filósofo) contaba que la hermenéutica de Carlos B. es la del andar y sus remisiones a la vida cotidiana. “Y ha sido gracias a sus indicaciones que he aprendido no solo la rigurosidad del pensar, sino también su ligereza, o si lo decimos siempre junto a Nietzsche, de un pensar que se sabe reír”.

Sobre su paso por la Universidad de los Andes, donde formó durante 30 años a nuevas generaciones, siempre recordaba que fue su amistad con Mario Laserna la que lo llevó a entrar a esta institución. “Los Andes se pensaba que era una esquina para los ingenieros y gente ávida de fórmulas y descubrí que los estudiantes eran personas muy abiertas. Pasé ratos muy satisfactorios de mi carrera profesional”, comentaba.

También recordaba los “escalerazos” donde se reunían los estudiantes y uno de ellos se subía a los tejados a hablar. Era el momento de agitación, que se vivía en la época, narraba.


Video: reviva presentación del proyecto editorial de las obras reunidas de Carlos B. Gutiérrez, que nos recuerdan la importancia de la alteridad, el pluralismo y el reconocimiento en la propuesta de la filosofía hermenéutica. Una charla con Santiago Rey Salamanca, profesor de Filosofía de Los Andes. 

 

Carlos B. Gutiérrez, profesor de Filosofía.
Carlos B. Gutiérrez, profesor de Filosofía.
Carlos B. Gutiérrez, profesor de Filosofía.
Carlos B. Gutiérrez, profesor de Filosofía.