“En la vida, a veces hay que incomodarse”

Foto de Luis Jorge Hernández con estudiantes en el campus de Los Andes
28/09/2020
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Luis Jorge Hernández es uno de los expertos en epidemias más reconocidos del país. Aunque se presenta sencillamente como médico salubrista, su formación y trayectoria son muy amplias. Es médico de la Universidad Javeriana, y magíster y Ph. D. en Salud Pública de la Universidad Nacional. Ha recibido, entre otros, reconocimientos de la Secretaría Distrital de Salud por su compromiso y dedicación, y del Instituto Nacional de Salud como tutor de epidemiología de campo. Su trayectoria incluye el sector público y el ámbito académico. Es el director epidemiológico de Covida.
 
Por Adriana Díaz
adiaz@uniandes.edu.co

¿Cuál es la relación entre epidemiología y salud pública?

La epidemiología es una disciplina de la salud pública que ayuda a entender el proceso de salud en las personas. La enfermedad es parte de la salud. La enfermedad no es la antítesis de la salud ni la muerte es la antítesis de la vida. Hablamos del proceso de salud. Una persona puede estar enferma y ser saludable.

Qué es salud pública basada en la evidencia, una de sus líneas de investigación

Es una metodología para buscar la mejor información, las mejores experiencias nacionales e internacionales. Es un criterio para la toma de decisiones, no el único. Quién lo hizo ya, lo evaluó y vio qué sirvió.

Un ejemplo

La cuarentena generalizada no es una decisión científica si no política. Las cuarentenas generalizadas o estrictas no sirven, es como volver a la Edad Media y no son inocuas. El término estricto nos da sensación de seguridad. Deberíamos ser más estrictos, pero en las normas de distanciamiento social, uso de tapabocas y lavado de manos.

Hay indisciplina…

No hablaría de indisciplina social, ninguna sociedad puede estar guardada cuatro meses. Estamos hechos para salir y, adicionalmente, las personas salen por su subsistencia. El 60% de la poblaciòn en Bogotá es informal, por ejemplo. Deberíamos trabajar más en adherencia ciudadana y no usar metáforas militares que nos dan falsa sensación de seguridad, teniendo en cuenta que la epidemia va para largo.

¿Qué tanto?

A finales de año tendremos varias oleadas y el próximo año también. Ningún municipio será no Covid. Lo que hemos hecho es prolongar los casos en el tiempo. Necesitamos que la gente se infecte en pequeñas dosis. Cuando apareció la gripa española de 1918 no había vacunas. Fue vacunación natural en tres oleadas, duró cuatro años y pasó sola. Todas las epidemias pasan gracias al médico, sin el médico o a pesar del médico. No se puede dejar que esta pandemia solo siga su curso natural. Esto costaría muchas vidas y sufrimiento. Se están haciendo intervenciones de prevención, contención, mitigación y control. Está la expectativa de la vacuna. Covida es parte de la respuesta para disminuir el impacto de la pandemia en la ciudadanía.

¿Es parte de la nueva realidad?

Hay que acostumbrarnos y vivir con precauciones de distancia física, mejorar condiciones de nuestro entorno, buscar otras formas de productividad. Debemos entenderla como más democracia, más sostenibilidad ambiental. “Nueva realidad” también hace parte de las metáforas militaristas que nos gusta utilizar. El lenguaje de salud pública es de origen militar: erradicación, cuarentena, disciplina, centinela. Ese lenguaje da poder al gobierno y desempodera al ciudadano. Las acciones no deben ser para quitarle derechos al ciudadano, restringir libertades o eliminar formas de manifestación colectiva.

Se vinculó a Uniandes en 2012 ¿qué lo motivó?

Llevaba 12 años en la Secretaría Distrital de Salud, fui jefe de varias áreas como la de Vigilancia Epidemiológica y la de Acciones en Salud. Estaba bien en la Secretaría, pero me gustaba la docencia y salió la convocatoria de Uniandes. Creo que es más válido cuando uno es docente con experiencia, ha conocido mundo. Era una incertidumbre presentarme a Los Andes, pero en la vida a veces hay que incomodarse.

En Covida era todo incertidumbre al inicio ¿Cómo se vinculó?

Fue curioso, empezaron a buscar personas para este proyecto y nosotros en Medicina no estábamos citados. Nuestra facultad es ubicada en el área clínica, pero tenemos Maestría en Salud Pública, era natural que estuviéramos.

Covida me ha parecido una experiencia formidable. Lo que me ha fascinado de este proyecto es ver a la gente hablando de salud sin ser médico. Me parece algo muy bueno porque el lenguaje de la salud no es privativo de los médicos. Es una cuestión de trabajar en equipo. Todos los saberes son válidos. Los vicerrectores han sido muy buenos facilitadores, han favorecido el trabajo interfacultades e interdisciplinario entre las ciencias biomédicas, sociales, ingeniería y la economía.

Los profesores participantes sacan el tiempo de su agenda para el proyecto y lo integran a su función docente con participación de estudiantes de pregrado, posgrado y egresados. Todos siguen con su carga académica, igual que los otros integrantes del equipo. El misticismo que cada uno le ha puesto ha sido fundamental. Esa conformación de un talento humano excepcional ha sido clave.

Sus actividades en el proyecto

Conformar el grupo coordinador, que es muy horizontal, y dar lineamientos en lo epidemiológico sobre cómo hacer la investigación en el marco de un proyecto de salud pública.

Existen interpretaciones sobre si es un proyecto de investigación o de vigilancia en salud

Las dos son conciliables, no excluyentes. Nos hala lo académico y se nos olvida que estamos haciendo intervención en salud. Hemos coordinado acciones con la autoridad sanitaria y nos ha tocado enfrentar la lógica de lo público que es diferente: tiene otro lenguaje, otros tiempos. Mi papel ha sido ubicar el proyecto en el sistema de vigilancia en salud pública. Hemos tenido que salirnos un poco del marco académico.

¿Cuál es la importancia de este proyecto?

Un aporte es cómo desde la sociedad civil y la academia se puede hacer vigilancia en salud pública y cómo podemos ser actores en el sector salud. Hay universidades que están procesando pruebas para detectar el virus, pero Uniandes es la única que está haciendo intervenciones en salud pública con el proyecto Covida. Además, Uniandes es la única ventana de información sobre personas asintomáticas. Es una experiencia inédita en el país. En la Universidad hay un interés altruista, de ir más allá, que es la impronta uniandina. No nos quedamos con lo mínimo.

Principales retos que ha afrontado el proyecto

Ha enfrentado varios retos. Uno de comunicación con la sociedad, con las instituciones, romper el estigma de que lo académico es solamente reflexivo. Internamente, creo que es la experiencia más multidisciplinaria que ha tenido la Universidad en su historia. Para cada uno de los integrantes, ha sido reconocer las emociones propias en este momento de incertidumbre y sobreponerlas.

¿Qué viene para Covida? ¿Qué perspectivas ve hacia el futuro en el marco de la pandemia?

Es un proyecto de largo aliento, necesario para la sociedad. Hay una agenda pública para este tema y la Universidad tiene un compromiso inexorable con la sociedad.

¿Trabajo de campo, investigación, docencia?

Fui integrante del grupo coordinador de la respuesta a la pandemia H1N1, en 2009, desde la Secretaría Distrital de Salud. A veces tengo ese deseo de estar en campo, pero hoy mi compromiso es con las nuevas generaciones de estudiantes. Poder aportarles, incentivarlos hacia la salud pública, que se apasionen con proyectos que se extienden a la comunidad.

Entrevista realizada el 16 de julio 2020

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