Mejor infraestructura educativa reduce tasa de repetición

Estudiantes en el colegio distrital Gran Yomasa 8. Cortesía: Secretaría de Educación del Distrito (SED)
Un nuevo estudio sugiere que una buena infraestructura educativa, equipada de laboratorios de ciencias e informática, reduce la repetición. Foto cortesía: Secretaría de Educación del Distrito (SED).
07/04/2017
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Cuando se habla de desempeño escolar, la literatura ha señalado que una buena infraestructura educativa, entre un conjunto de variables asociadas al éxito en el aula, influye positivamente en el rendimiento de los niños, conclusión que no ha escapado al debate.

Ahora, un nuevo estudio sugiere que colegios en los que esos espacios son mejores reducen las tasas de repetición de sus alumnos en 0.51 puntos porcentuales. Y encuentra que este efecto lo generan, con mayor notoriedad, la existencia de laboratorios de ciencias o química, informática, idiomas y la emisora escolar.

“Dotar un colegio con laboratorios de ciencias o química, bajo el supuesto de que todo lo demás permanece constante, tiene un efecto adicional en la reducción de la tasa equivalente a 0.2 puntos porcentuales. Una explicación podría ser que parte de la nueva infraestructura es completamente novedosa para los estudiantes”, afirma la investigación del profesor Hernando Bayona, de la Facultad de Educación de la Universidad de los Andes.

Otra posible razón —recalca el estudio— es que para ciertos procesos pedagógicos o proyectos educativos de la institución (PEI) algunos componentes de la infraestructura pueden ser más útiles que otros.

Para efectos de este análisis, el profesor Bayona y su equipo de trabajo les hicieron seguimiento anual, entre el 2004 y el 2012, a 1.500.000 estudiantes de colegios oficiales de Bogotá. En ese período, la tasa de repetición en la capital fue de 6.35 % y el impacto de las nuevas y mejoradas instalaciones sobre dicha tasa significó una disminución del 8.03 %.

Del total de escolares, 55.685 chicos estrenaron colegio entre el 2006 y el 2011 y fueron comparados de manera directa con 341.769 niños estudiantes que nunca estuvieron en una amplia y moderna estructura. Ambos grupos asistían a instituciones en la misma zona y pertenecían a contextos sociales similares.

“Entre el 2006 y el 2011 se construyeron 37 megacolegios en Bogotá. Lo que hicimos fue comparar el desempeño del niño cuando no tenía colegio en su sector o estaba en uno con mala infraestructura con su rendimiento cuando contaba con una nueva edificación. Esto permite entender si la infraestructura es la que logra el cambio o el efecto en el niño”, explica Bayona.

La construcción de estos 37 planteles se priorizó en sectores muy pobres. El entorno, según el estudio, también se benefició de esas nuevas instalaciones.

“En algunos casos, los megacolegios reemplazaron a instituciones con problemas de infraestructura. Algunos planteles educativos eran estructuras prefabricadas o muy precarias, de poca capacidad y mal instalados”, indica el investigador.
Durante nueve años de seguimiento, y 8.272.000 observaciones, los niños que estuvieron en planteles nuevos o remodelados repitieron menos años que aquellos que no se beneficiaron de un nuevo o mejorado colegio.

Se debe anotar que los índices de repetición en Bogotá son altos. Para el 2014, la tasa de reprobación del año escolar era del 9.2 % en establecimientos del Distrito y 5.9 % en colegios por concesión.

Logro escolar e infraestructura

El resultado de la investigación liderada por el profesor Bayona coincide con un análisis hecho en el 2010 por los investigadores Sandra García, Fabio Sánchez y Camila Fernández, también de la Universidad de los Andes. Ellos estudiaron los factores asociados a la deserción y repetición en primer y segundo grado y encontraron que aquellos escolares que estaban en jornada completa y asistían a un colegio bien dotado tenían menor probabilidad de repetir el año.

“Aquellos estudiantes de primer grado que contaban con un laboratorio tenían un 20 % menos de probabilidad de repetir año (tres puntos porcentuales menos). En segundo grado, esa probabilidad era de un 10 %”, explica la profesora Sandra García, de la Escuela de Gobierno.

Entre las variables asociadas al éxito escolar, recalca, están el contexto social del hogar y del entorno (niños de hogares y municipios pobres y con padres de menor nivel educativo tienen un logro educativo inferior), el tiempo que permanecen en el colegio, si han tenido o no acceso a educación inicial y si cuentan con servicio de alimentación y transporte. “Pero la variable más importante es la calidad del docente, su comunicación con los niños y el seguimiento que este les hace a su desempeño”, agrega la investigadora.

Así mismo, el estudio “Infraestructura escolar y aprendizajes en la educación básica latinoamericana: un análisis a partir del Segundo Estudio Regional Comparativo y Explicativo (SERCE)”, elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y divulgado en 2011, revela que en las escuelas con mayores necesidades de infraestructura los alumnos obtuvieron peores resultados en pruebas de lectura y matemáticas.

“Agregar una biblioteca, un laboratorio de ciencias o una sala de computadores ayudaría a reducir la brecha académica con las escuelas mejor equipadas”, dice el BID.

Con una mejor dotación de infraestructura, señala el estudio, “los alumnos de escuelas urbanas precarias podrían pasar de 506 puntos a 525 puntos en las pruebas de lectura y de 497 a 524 puntos en matemáticas. Para aquellos de escuelas rurales, los puntajes promedio podrían subir de 465 a 487 para lectura y de 480 a 497 en matemáticas”, dice el BID en su página web.

El SERCE, aplicado en el 2006, comprendió una muestra de 300 escuelas y de 3000 a 3500 estudiantes de grados 3.o y 6.o de 16 países de Latinoamérica. Documentó serias carencias de infraestructura y servicios básicos en las instituciones educativas.

Fabio Jurado, profesor de la Maestría en Educación del Instituto de Investigación en Educación de la Universidad Nacional, discrepa acerca de esta posición: en su experiencia no ha encontrado una relación directa entre la efectividad escolar y la infraestructura, como sí lo ha evidenciado con la existencia de un docente motivado e idóneo en el aula de clase. “Independientemente de la infraestructura, un maestro creativo, que provoque el conocimiento, logra aprendizajes con cierta calidad. Un laboratorio también puede estar en el entorno, hecho con materiales que estén a la mano”, señala el experto.

De igual forma, agrega, han encontrado casos de infraestructuras impecables en el sector público con un recurso humano débil que no está formado en la perspectiva de indagar y explorar. En conclusión: el éxito escolar depende de la capacidad innovadora y seductora del educador para atraer a sus alumnos al aprendizaje.

Sin embargo, acota Jurado, un material educativo en buen estado, bibliotecas dotadas con libros atractivos y la existencia de servicios básicos como agua y electricidad ayudan a un mejor rendimiento e interés por estudiar.

Treinta colegios nuevos para Bogotá

Los planteles educativos que actualmente existen en la ciudad no tienen todo lo necesario para dar un salto en calidad y varios carecen de infraestructura para prestar el servicio educativo en jornada extendida, completa o única.

Así lo afirma Johnny Padilla Ariza, director de construcciones y conservación de establecimientos educativos de la Secretaría de Educación del Distrito (SED), por lo cual, enfatiza, en los próximos cuatro años se edificarán 30 colegios nuevos, repensados como ambientes de aprendizaje más flexibles y participativos. “Antes se construían aulas normales para prestar el servicio; hoy lo estamos haciendo con el apoyo de pedagogos, de manera que la nueva infraestructura vaya en armonía con el Proyecto Educativo Institucional (PEI)”, dice.

Estos 30 colegios están proyectados para prestar jornada única, generarán 31.000 nuevos cupos y se levantarán en las localidades de Kennedy, Suba, Engativá, Ciudad Bolívar, Bosa y Usme. De ellos, hay 3 en ejecución, 5 en diseño y la SED está en la tarea de buscar lotes para los 22 restantes. Actualmente, la capital cuenta con 383 colegios y 780 sedes.

En 32 planteles educativos habrá mejoras, ya sea por concepto de culminación de obras, restitución o ampliación. Se demolerán colegios de un piso, que se volverán de tres, otros se dotarán con aulas de idiomas y laboratorios de informática, así como con salas de danzas o música acordes con el PEI.

En cuanto a nueva infraestructura educativa en el país, según cifras del Ministerio de Educación Nacional (MEN), para el 2018 habrá 500 colegios nuevos y 1000 reconstruidos y mejorados, a fin de que los estudiantes dispongan de un espacio digno y esto se refleje en la calidad de sus aprendizajes.

Según el MEN, “el objetivo es que todas las sedes de colegios oficiales, sin importar que sean nuevos o existentes en zonas urbanas o rurales, lleguen al ideal del ‘Colegio 10’ para la implementación de la Jornada Única, es decir, que su infraestructura garantice eficientes condiciones de habitabilidad, seguridad, confort, herramientas y recursos con base en los PEI de cada colegio”.

Colombia cuenta con cerca de 9.800 establecimientos educativos oficiales distribuidos en 41.736 sedes, que albergan una población aproximada de 7.600.000 alumnos. Y de una muestra de 101.892 edificaciones analizadas por el MEN, casi el 59% se encuentran en estado muy bueno o bueno y un 41 % están en estado regular, malo o muy malo.

Los megacolegios

Fueron dotados con laboratorios, coliseos, restaurantes y bibliotecas y se construyeron en zonas con escasa oferta educativa e infraestructura. Pero no todos recibieron lo mismo: según la investigación, el 78.4 % se entregaron con salas de artes (música, artística o danzas), el 73 % con bibliotecas, el 70 % con laboratorios de ciencias o química, el 67.6 % con salas especializadas (audiovisuales, salas polivalentes o ludotecas), el 24.3 % con restaurante, el 21.6 % con laboratorio de idioma y el 18.9 % con emisora.

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