Un espacio para el diálogo: testimonios urgentes, contexto y perspectiva

Un manifestante se arropa con la bandera de Colombia.
Foto: Felipe Cazares / Universidad de los Andes
24/05/2021
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Por: María Alejandra Vélez
Directora del Centro de Estudios sobre Seguridad y Drogas - Cesed
Publicado originalmente en: La Silla Vacía
 
El 21 de mayo, junto con profesores y estudiantes de más de veinte universidades organizamos el foro Crisis y Conflicto en Colombia. Análisis y perspectivas de los diferentes actores y sectores que participaron.

Cuando empezamos a mover la publicidad de este evento, algunas voces nos dijeron que solo teníamos voces de un “lado”. Otras, que por qué invitaron a los del “otro lado”. Ese es parte del problema que vivimos hoy: plantear esta discusión pensando siempre “de qué lado está”. El objetivo de este primer diálogo era darle voz a quienes tuvieron que salir a las calles. Precisamente porque su voz, sus demandas, sus preocupaciones no se han oído lo suficiente. Y las calles, como ya lo decía David Gómez del Museo Popular de Siloé, son el espacio natural de la protesta social. A la vez, es importante oír a representantes de aquellos sectores que están preocupados por las consecuencias del paro, y aquí estuvieron algunos.

En esta columna intento resumir algunas reflexiones iniciales, quizás no decantadas aún, a partir de lo que atentamente escuché durante todo el foro.

Primero, por ser el 21 de mayo el día que se conmemora la abolición de la esclavitud, quiero comenzar por las demandas del pueblo negro, rural y urbano, quienes han sido protagonistas de las movilizaciones pacíficas del Paro con un llamado muy concreto. Parafraseando los reclamos de Vicenta Moreno, de la ONG Casa del Chontaduro en Cali: no puede ser normal que la gente negra muera de manera prematura. No puede ser normal que la gente del pueblo negro sea la primera línea en la frontera de la muerte.  No puede ser normal que no se reconozcan los aportes del pueblo negro a la construcción social y política del país.

De este espacio recogemos, una vez más, que ya es hora de políticas diferenciales que resuelvan las brechas históricas que enfrenta la gente negra por el racismo estructural que debemos seguir denunciando y combatiendo.

Como lo dijo Víctor Moreno, líder del Norte del Cauca, el Comité del Paro no recoge necesariamente las agendas del pueblo afro o indígena. Por ejemplo, la reglamentación de la Ley 70. Por eso son necesarios diálogos desde las regiones también.

Un punto crucial que se resaltó aquí es la importancia de reconocer el rol de la guardia cimarrona y el rol de la guardia indígena en el Paro Nacional, quienes se han encargado de hacer y proteger los corredores humanitarios; su labor de organización pacifica no ha sido reconocida ni valorada. Por el contrario, ha sido estigmatizada. La guardia indígena en Cali fue atacada y esto también debe ser esclarecido. ¿Quiénes son los civiles armados? 

Segundo, aunque en décadas recientes el país ha avanzado en algunos indicadores, la desigualdad, como lo mostró Roberto Angulo, sigue siendo indefendible. Como decía Félix Galvis en la mañana, esta crisis, este estallido social se venía venir. Hay cientos de razones para protestar, pero una de ellas es el desempleo de los jóvenes. Aquí hay una oportunidad de la empresa privada para responder con innovación. Por lo tanto, y como lo decía Esteban Piedrahíta, director de la Cámara de Comercio de Cali, no podemos celebrar que estén cerrando empresas por la crisis sumada de pandemia y bloqueos, porque entonces la crisis de empleos será aún peor y, por lo tanto, la pobreza.  Y no estamos hablando de empresas grandes, sino de empresas pequeñas, familiares, como decía Germán Barragán, de Fundación Corona. Pero, como lo decía Víctor Moreno, tampoco pueden estigmatizar a los manifestantes; no es su “culpa” que se quiebren las empresas.

El sector privado debe entender que quien está en la calle, quien nunca ha logrado un empleo formal, tiene que comenzar a sentir que el sector privado (grande y pequeño) está remando para el mismo lado de las demandas sociales, porque si la gente no siente que los beneficios los benefician a ellos también, que el tamaño de la torta se reparte mejor, seguirán estas tensiones.

Tercero, sobre las formas. Las voces que oímos aquí son estudiantes, organizaciones de base, étnicas, que se han manifestado pacíficamente con expresiones culturales. Y rechazan la escalada de violencia, el espiral absurdo. Sin embargo, aquí hay una tensión con los bloqueos, aunque no todos son iguales, como lo decía Diana Guzmán de Dejusticia: hay bloqueos pacíficos, hay bloqueos violentos (estos últimos injustificables). Pero sin los bloqueos, algunas voces preguntan: ¿se hubieran comenzado a escuchar estas voces? Esto no implica legitimar los bloqueos, pero sí reconocer que quizás solo hemos escuchado estas voces porque el costo social y económico ha sido muy alto.

Por otro lado, cuando se reclama que los bloqueos son insostenibles y debemos volver a la normalidad, Ana María, estudiante de Pereira, pregunta: ¿cuál normalidad? ¿La de los jóvenes de primera línea que dicen que comen mejor en el Paro que antes del Paro? ¿Cómo respondemos a estos jóvenes? Para estas demandas se necesitan respuestas de corto plazo para que lleguemos al consenso de que los bloqueos son insostenibles.

Las voces que están aquí rechazan la violencia, el vandalismo, la represión. Pero también hay que preguntarnos, sin justificarlo por supuesto, ¿qué tipo de sociedad tenemos? ¿Qué estamos haciendo como sociedad, si hay quienes erróneamente (sistemáticamente) sienten que no hay nada que perder y que el camino es la violencia? También hay que esclarecer la participación de grupos organizados criminales para determinar si en ciertos momentos del paro han aprovechado la tensión social para avanzar en su agenda desestabilizadora.

Cuarto, las denuncias sobre el uso ilegítimo y desproporcional de la fuerza por parte de la Policía no son hechos aislados; no es un tema que empezó en este Paro.  Estas denuncias se deben esclarecer de manera urgente. De lo contrario será muy difícil reestablecer la confianza, que sigue cayendo, como lo mostró Sandra Borda. Como decía Alejandro Rodríguez, de la ONG Temblores: "Nos enfrentamos a una difícil situación de impunidad y poco acceso a la justicia, lo cual impulsa a que las personas no quieran denunciar cuando son víctimas de violencia policial". Ese también es un tema pendiente.

El rol de los medios alternativos y las ONG en el territorio ha sido crucial. Como vimos aquí, se han encargado de recoger estas denuncias de, debo decir, hechos incomprensibles como la violencia sexual especialmente hacia las mujeres. La justicia debe recoger y responder a estas denuncias. De lo contrario será muy difícil reconstruir la confianza que dé paso a una reforma policial con sistema de vigilancia externa, como explicó Alex Shalom; que le devuelva la licencia social, en algunos sectores ya cuestionada.

Aquí yo quiero resaltar la participación del general Vargas y su voluntad al diálogo. El general Vargas nos recordó que ya la Policía está en proceso de transformación y nos garantiza que la protesta pacífica se protege, pero no la violenta donde la Policía tiene la legalidad y legitimidad de detenerla. Las denuncias, por supuesto, se deben esclarecer, así como también la violencia en contra de los miembros de la Policía.

Quinto, el diálogo no es solo nacional; es también regional, con las alcaldías locales. No se puede perder la legitimidad del Paro y debe comenzar el diálogo. Pero este debe tener acuerdos concretos, de corto y de largo plazo. Aquí el rol de la comunidad internacional para apoyar, facilitar y velar por estos acuerdos es importante.

Sexto, para algunos sectores, muchos de los reclamos son compromisos no cumplidos, nos recuerda Pedro Arenas. Para los sectores campesinos, por ejemplo, lo estipulado en el Pdet no son solo obras y aún está pendiente el cumplimiento del Pnis. Otros reclamos vuelven como la resistencia a la fumigación con glifosato. El incumplimiento del Acuerdo de Paz también es parte de la discusión, y aquí nuevamente el rol de la comunidad internacional es clave.

Hay tantas demandas y voces que necesitamos diseñar mecanismos para recoger esas demandas y llevarlas a la mesa. De lo contrario, veremos esta tensión que hoy vivimos repetirse en el tiempo. Desde la universidades estamos diseñando plataformas para recoger las voces ciudadanas. Por ahora le estamos apostando al proceso. Y esto comienza con escucharse. Este grupo que convocó el foro espera seguir facilitando espacios de diálogo y reconstrucción. Sabemos que hay otros espacios, y esperamos también aprender y contribuir. Programaremos nuevos espacios, incluyendo uno concreto sobre el tema de la reforma policial.

Se quedan muchos temas por fuera. Pero este espacio, a mí al menos, me dio un poco de esperanza. #ColombiaPideLaPalabra

Afiche del foro Crisis y Conflicto en Colombia

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