¿Los sospechosos de siempre?

Frontera entre Colombia y Venezuela
09/07/2020
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Existen diferentes prejucios sobre el impacto de los indices delictivos y el aumento de la migración irregular en Colombia. No obstante, la evidencia al respecto es insuficiente y la existencia de esa relación parece estar condicionada a factores específicos del país receptor.

El documento elaborado por el investigador Juan Sebastián Franco Mora, publicado por el Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico (CEDE) y el Centro de Estudios sobre Seguridad y Drogas (Cesed), muestra que la migración irregular en el país entre 2016 y 2018 tuvo efectos mínimos en el corto plazo sobre hurtos a personas o comercios, por ejemplo.
En los últimos 4 años cerca de 5,2 millones de personas han salido de Venezuela en busca de mejores oportunidades de vida.
De esta cifra, el 35% se encuentran en Colombia y según Migración Colombia (2020), la mayoría de ellos se encuentran viviendo en el país sin permisos que les permitan trabajar legalmente, acceder al sistema de seguridad social o beneficiarse de la focalización de la política social del Gobierno colombiano. Encuestas en países de Norteamérica y Europa han reflejado que las personas creen que la migración produce inseguridad en las comunidades receptoras (Bell & Machin, 2013; Fasani et al, 2019). Varias encuestas citadas por la FIP (2019), así como análisis de medios y redes sociales hechos por Proyecto Migración Venezuela (2019) revelan que los colombianos comparten esta misma idea. A pesar de esto, a la fecha no existe evidencia académica contundente que demuestre que haya una relación entre la migración y el delito.

Conozca la investigación: ¿Los sospechosos de siempre? Efectos de la migración irregular en la criminalidad.

Utilizando datos del Registro Administrativo de Migrantes Venezolanos, así como de estadística delictiva de la Policía Nacional, los investigadores del estudio crearon una base de datos panel para los 1.102 municipios que contiene el flujo estimado de llegada de migrantes irregulares y las tasas mensuales de cuatro delitos principales[1], así como algunos controles relevantes de actividad económica municipal.

Por medio de diferentes metodologías de estimación se encontró que la migración irregular produjo un mínimo aumento[2] en el corto plazo de las tasas de hurto a personas y a comercios, mientras que no tuvo ningún impacto sobre los delitos violentos como el homicidio o las lesiones personales. Estos resultados son consistentes en diferentes ejercicios econométricos que controlan por la posible endogeneidad de la migración irregular, así como por posibles correlaciones espaciales entre municipios contiguos. Adicionalmente, los efectos negativos presumiblemente no ocurrieron en todo el país, sino que solo se presentaron en los municipios con los niveles más bajos de informalidad laboral previos a la ola migratoria. Al realizar un ejercicio similar para los migrantes regulares, se encontró que el número de migrantes con permisos de permanencia PEP (de las primeras dos olas) no tiene ninguna correlación con las tasas de criminalidad de los municipios.

Algunas conclusiones

En suma, a pesar de los imaginarios existentes en parte de la población colombiana, el efecto de la migración irregular venezolana en indicadores de seguridad ciudadana entre 2016 y 2018 no es determinante. En particular, solo se encuentran algunos efectos mínimos en el corto plazo sobre las tasas de hurto a personas y a comercio, mientras que no existen efectos sobre delitos violentos. Adicionalmente, se encontró que en el periodo posterior a una política de regularización produjo una ligera reducción en el hurto a comercio en aquellos sitios con mayor población irregular.

A lo largo del documento se resaltan tres mensajes principales. Primero, es importante tener en cuenta el horizonte de tiempo que analiza esta investigación y la importancia de considerar los beneficios de la migración en el mediano y largo plazo. Aunque en el corto plazo encontramos algunos efectos en indicadores de seguridad ciudadana, es posible que en el largo plazo estos efectos desaparezcan. Adicionalmente, investigaciones para otros países han mostrado los efectos positivos de la migración en dimensiones como la innovación (Moser et al., 2014), el desarrollo tecnológico y de investigación (Bahar et al., 2020) o la probabilidad de desarrollar empresas exportadoras (Bahar & Rapoport, 2018).

Segundo, es clave considerar la especial vulnerabilidad de los migrantes a la hora de analizar cualquier resultado relacionado con seguridad ciudadana. En particular, se hace énfasis de la importancia de que la población migrante cuente con la posibilidad de generar ingresos propios. Esto podría hacerlos menos susceptibles a ser cooptados por grupos criminales o a participar en actividades delictivas, dado que, como muestran otros trabajos, aquellas poblaciones con peores posibilidades en el mercado laboral tienen mayor probabilidad de participar en actividades delictivas (Bell et al., 2013).

Por último, es esencial no confundir los efectos agregados de la migración sobre los indicadores de crimen con una mayor participación de los migrantes en delitos. Aunque este es un canal directo a través del cual las migraciones podrían afectar la seguridad ciudadana, trabajos como el de Bianchi et al. (2012) han señalado la importancia de analizar también el efecto de la migración en la participación de los nativos en el crimen, dado que el mercado laboral de los sectores más vulnerables se ven afectadas como producto del fenómeno migratorio.

[1] Hurto a personas, hurto a comercio, homicidio, lesiones personales
[2] Para un municipio promedio de la muestra, se encuentra que la tasa de hurtos a persona solo habría aumentado en 0.1 y la tasa de hurtos a comercio en 0.2 casos por cien mil habitantes en un mes con un flujo migratorio promedio.


Autores:
Juan Sebastián Franco Mora.
Asesoría:
Leopoldo Fergusson, Michael Weintraub y Maria Alejandra Velez.

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