Cadenas de suministro humanitarias: ¿cómo las afecta la pandemia?

Plaza de mercado
29/04/2020
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El objetivo de las cadenas de suministro humanitarias para abastecer de productos básicos a las personas en situación de vulnerabilidad, en el tiempo apropiado, es más difícil de alcanzar, debido al alto nivel de coordinación requerido entre el alto número de actores involucrados, la alta incertidumbre en el sistema y la presión del tiempo para actuar rápidamente.

Vea el comunicado completo AQUÍ

Colombia y la respuesta humanitaria ante la crisis generada por el COVID-19

La respuesta del gobierno colombiano ante la llegada del COVID-19 al país se dividió en dos fases: contención y mitigación. La fase de contención empezó cuando se identificó la primera persona contagiada en el país, de modo tal que se podía hacer trazabilidad de las personas de contacto y de esta manera, tratar de controlar la expansión del virus en el país. La fase de mitigación empezó el pasado 31 de marzo, cuando más del 10% de los casos de contagiados no presentaban un nexo epidemiológico claro, es decir, no era evidente cómo adquirieron el virus. Las estrategias del gobierno para reducir la propagación del virus han sido graduales e incluyen el cierre de fronteras y la declaración de cuarentena nacional. Sin embargo, estas acciones no son suficientes para ayudar a muchas de las comunidades vulnerables, las cuales ven sus ingresos afectados por estas medidas. Es necesario incrementar las acciones humanitarias.

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Una acción humanitaria que se está tomando en Colombia para minimizar el impacto del COVID-19 es el abastecimiento de productos vitales como agua potable y mercados, y de elementos protectores como mascarillas a personas en situaciones de vulnerabilidad. Sin embargo, esta distribución no es sencilla en un territorio como el colombiano, donde muchas de las personas necesitadas viven en lugares remotos. Para poder llegar a estos sitios, es necesario contar con el apoyo logístico de organizaciones e instituciones que cuenten con las cadenas de suministro dotadas para tales fines y que garanticen los altos niveles de seguridad requeridos. Por ejemplo, la Fuerza Aérea Colombiana, quienes movilizaron 18 toneladas de ayuda humanitaria a La Macarena (Meta), mientras que la Armada Nacional entregó mercados a comunidades indígenas en Puerto Carreño y llevó más de tres toneladas de elementos para bioprotección a San Andrés. A la vez, el gobierno creó el "Programa de Apoyo al Adulto Mayor" que junto con la Unidad Nacional para la Gestión de Riesgos de Desastres (UNGRD), da asistencia alimentaria a la población mayor de 70 años, como medida de contingencia por el aislamiento preventivo que se desarrolla en el país.

Otras acciones humanitarias adoptadas corresponden a la distribución de dinero en efectivo, acción humanitaria que está tomando fuerza a nivel mundial, porque empodera a las personas necesitadas para que tomen acciones en su beneficio y así, reactivar los mercados locales. En la actual pandemia, el gobierno nacional es el principal donante de dinero en efectivo. El programa de “Ingreso Solidario” distribuye dinero a más de tres millones de familias vulnerables, cuyos ingresos dependen de actividades del día a día. Las personas pueden consultar a través del sitio web del programa o de entidades bancarias si son beneficiarias, o los beneficiarios son notificados vía mensajes de texto a teléfonos móviles, el dinero es depositado a una en cuenta del beneficiario o se informa sobre la necesidad de abrir un producto digital a través de teléfono móvil. Además, algunos gobiernos locales están repartiendo efectivo para ayudar a vendedores ambulantes.

Otras acciones están relacionadas con mantener las cadenas de suministro de alimentos y de productos y servicios de salud funcionando adecuadamente. Desde el punto de vista del abastecimiento de alimentos y para garantizar su producción y comercialización, el Ministerio de Agricultura anunció el crédito “Colombia Agro Produce”, que los productores agropecuarios del país podrán solicitar para afrontar la crisis generada por la pandemia. Sin embargo, no sólo es importante el apoyo económico; también es necesario contar con el apoyo logístico para la distribución segura de estos productos. A su vez, para garantizar la prestación del servicio de salud, la comunidad médica continúa trabajando pese a los riesgos. Esta es la acción humanitaria más importante en respuesta a la pandemia. Los prestadores de la salud requieren un abastecimiento frecuente de dispositivos médicos y equipos de trabajo (como ventiladores, camas, tapabocas) que les permitan realizar su trabajo de manera segura. La seguridad de los profesionales de la salud es hoy una prioridad y por ello, se deben garantizar los elementos de protección para cada uno de ellos. Por eso, la sencilla acción de cumplir responsablemente con la cuarentena impuesta se puede considerar como una acción humanitaria para disminuir la propagación del COVID-19.

Riesgos impuestos por la pandemia para las cadenas de suministro humanitarias 

Dada la magnitud de la pandemia actual, uno de los principales riesgos es el del desabasto. Todos los países del mundo están necesitando los mismos productos al mismo tiempo y hay una alta competencia por el abastecimiento de equipos de protección y de testeo. Ni siquiera organizaciones humanitarias como UNICEF han podido adquirir los elementos que necesitan para apoyar a los países más necesitados, pues los países más ricos pueden ofrecer precios más altos en subastas . El gobierno nacional ha tomado medidas con el fin de garantizar disponibilidad y accesibilidad del servicio de salud, por ejemplo, está adelantando la compra de cientos de ventiladores. Sin embargo, dada la creciente demanda por el incremento en el número de infectados en el mundo, la cooperación internacional requerida para la adquisición de estos elementos críticos es difícil de lograr. Las universidades y centros de investigación están desarrollando ventiladores y suministros médicos con tecnología local, y para esto es fundamental habilitar la capacidad de producción de las diferentes cadenas productivas, de manera que se produzca y distribuya siguiendo los tres principios fundamentales de la atención humanitaria. Por ejemplo, Indumil—la empresa que fabrica las armas y municiones de la industria militar en el país—ha integrado su capacidad de producción para la fabricación de camas y muebles hospitalarios para el sector salud. Por su parte, la Fábrica de Licores de Antioquia ha comenzado la producción de alcohol antiséptico para distribuirlo a las clínicas que requieran el insumo para prevenir la propagación del virus.

Al futuro, uno de los riesgos más visible es el acceso a donaciones provenientes de países desarrollados, las cuales son fundamentales para el funcionamiento de las cadenas de suministro humanitarias en el país. El COVID-19 ha afectado de manera significativa la situación económica de las regiones más desarrolladas del mundo como Europa y Norteamérica. Muchos de estos países están tomando acciones costosas para blindar su población y su economía, lo que seguramente afectará las donaciones ya prometidas en la cooperación internacional (por ejemplo, Europa decidió usar recursos para la respuesta del COVID-19 que tenía originalmente destinados como apoyo económico a Marruecos ). 

En conclusión, las cadenas de suministro humanitarias juegan un papel muy importante en el abastecimiento y distribución de elementos vitales para las comunidades más vulnerables del país. El gobierno, las organizaciones humanitarias, personas naturales y empresas están tomando acciones para disminuir la propagación del COVID-19 y reducir el impacto que esta enfermedad pueda tener en las personas más necesitadas. Sin embargo, las consecuencias del COVID-19 van más allá de estas acciones de respuesta. La extensión de la pandemia está poniendo bajo presión las cadenas de suministro globales y podría también afectar el futuro de los programas humanitarios en el país, para los cuales será fundamental las acciones y donaciones puntuales que vengan de la comunidad local. Por ahora, la prioridad está en superar el desastre actual a través de acciones conjuntas y solidarias.

Autores:
Sebastian Villa, profesor Asistente, Facultad de Administración, Universidad de los Andes
Gloria Urrea, profesora Asistente, Leeds School of Business, University of Colorado Boulder
Sonia Camacho, profesora Asistente, Facultad de Administración
Nubia Velasco, profesora Asociada, Facultad de Administración, Universidad de los Andes

La Universidad de los Andes desarrolla este artículo respondiendo a la coyuntura por la pandemia de COVID-19. Tenga en cuenta la fecha de publicación para entender el contexto de su contenido. No olvide consultar los análisis mas recientes sobre COVID-19 en nuestro especial. 
 

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