¿Cómo se puede leer la visita del Papa en el posconflicto?

Fotomontaje retrato del Papa Francisco. De fondo naturaleza.
“El bien común requiere la paz social”: CARTA ENCÍCLICA LAUDATO SI’, del Santo Padre sobre El cuidado de la casa común. 
11/09/2017
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Por:
Juan Camilo Cárdenas
Decano de la Facultad de Economía
Universidad de los Andes

Sin importar las creencias religiosas, la visita del Papa Francisco a Colombia debería ser leída a través de su CARTA ENCÍCLICA LAUDATO SI’ SOBRE EL CUIDADO DE LA CASA COMÚN.

El momento histórico de Colombia no podía ser más apropiado para este texto que llama a reconocer que “…el bien común requiere la paz social, es decir, la estabilidad y seguridad de un cierto orden, que no se produce sin una atención particular a la justicia distributiva, cuya violación siempre genera violencia". (Numeral 157, Título IV. El principio del bien común).

La Encíclica Laudato Si’ es un llamado a reconocer que nuestra relación con la naturaleza no puede ser vista sin replantear nuestra relación con el otro, y me atrevería a proponer que el mismo argumento debe hacerse en vía opuesta.

No podremos construir un contrato social de convivencia con el otro si no constituimos una mejor relación con la naturaleza. En el numeral 119, dice el texto: “Si la crisis ecológica es una eclosión o una manifestación externa de la crisis ética, cultural y espiritual de la modernidad, no podemos pretender sanar nuestra relación con la naturaleza y el ambiente sin sanar todas las relaciones básicas del ser humano”. Bien, desde una visión antropocéntrica en la que vemos la naturaleza como el sustento de la vida social y económica para la provisión de bienes y servicios ambientales para los humanos, o desde una visión ecocéntrica en que la naturaleza puede ser pensada también como un sujeto de derechos, cosa que ya viene siendo reconocida en varios ámbitos jurídicos, tendremos que reconstruir la forma en que nos relacionamos con los demás y con los ecosistemas que nos rodean.

En este momento de transición hacia una convivencia política en medio de diferencias ideológicas y sin el uso de las armas, se nos presentan dos caminos. Uno en el que el desescalamiento del conflicto armado entre las Farc y las fuerzas del Estado abre las puertas a fuerzas económicas que pueden acelerar los procesos de degradación ambiental de la expansión de los cultivos ilícitos, la deforestación o la minería de alto impacto ambiental, legal o ilegal. Bien porque los grupos ilegales encuentran ahora oportunidades de expansión de su negocio al momento del retiro de las Farc, o bien porque la inversión privada, legalmente constituida, encuentra nuevas oportunidades de negocio ante, de nuevo, la retirada de las amenazas de seguridad que significaban sus acciones violentas hacia los empresarios.

En cualquiera de los dos casos es posible una expansión de actividades económicas con potenciales altos impactos ambientales. El otro camino es al que muy probablemente nos está invitando el Papa Francisco: aquel de repensar nuestra relación con la casa común y, a través de esa mirada, repensar nuestra relación con el otro en la búsqueda de un modelo económico más incluyente y más justo.

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