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‘Los estudiantes de hoy son los próximos filántropos’

Tom Tierney
Tom Tierney ayuda a filántropos a decidir cuáles son las causas más efectivas.

“Colombia tiene una historia de solidaridad, preocupación social y compromiso comunitario”, asegura Tom Tierney, uno de los mayores expertos en filantropía del mundo y coautor del libro ‘Give Smart: Philanthropy that Gets Results’, una guía para aprender a donar de forma inteligente.

Tierney participó en el foro ‘Filantropía 2.0: ¿cómo maximizar el impacto de sus inversiones sociales?’, organizado el pasado mes de octubre por la Universidad de los Andes, y quedó maravillado con el país. Según él, Colombia es “una gema del planeta que tiene un interés especial por la conservación y eso es vital en estos tiempos”.  

Este estadounidense es cofundador de The Bridgespan Group, una organización global sin ánimo de lucro que ofrece servicios de consultoría a organizaciones de la sociedad civil y a filántropos, especialmente en causas relacionadas con educación, niños, jóvenes y familias, salud pública y desarrollo global.

Tierney cree que los jóvenes de hoy están más preocupados por cambiar el mundo que cualquier generación anterior. En entrevista con Uniandes contó hacia dónde va la filantropía del siglo XXI. 

¿Por qué decidió dejar su vida de empresario para dedicarse a ayudar a otros a aprender cómo donar de forma efectiva?

Dirigí por muchos años una compañía con sede en Boston y con presencia internacional. Amaba mi empresa, pero comencé a cuestionarme qué más podía hacer con mi vida y de qué manera podía servir a los demás. Mi papá me enseñó que no solo importa lo que tienes, sino también lo que das a otros y por eso el espíritu de ayudar era muy importante para mí. Mientras pensaba en todo esto se me ocurrió la idea de crear una organización que funcionara como una consultora para filántropos y organizaciones sin ánimo de lucro. Hace 18 años me embarqué en este proyecto con un cofundador. 

¿Cuáles son los retos con los que se encontró al tratar de materializar su idea?

Como cualquier emprendimiento, probablemente acerté en el 50 % y me equivoqué en el otro 50 %. Fuimos afortunados, pero no nos imaginábamos lo difícil que era generar resultados en la sociedad. Es más fácil ofrecer un producto o servicio que cambiar la vida de un niño o solucionar un problema del medioambiente. 

¿Cuál fue su motivación para escribir el libro ‘Give Smart: Philanthropy that Gets Results’?

Mi viaje por el mundo de las causas sociales se inició en el 2000 y, alrededor de diez años después, me sentía cada vez más interesado en lo que podrían hacer las personas y familias millonarias para ser más efectivos con su dinero. Es difícil donar de forma inteligente. Muchas conocidos me pidieron que investigara y escribiera sobre eso y así nació ‘Give smart’, una guía sobre cómo dar dinero para hacer que la sociedad mejore. Lo que hago es recomendarle a la gente cómo aumentar su impacto en el mundo.

¿Qué dijeron sus conocidos cuando lo abandonó todo por este sueño?

Soy un hombre de negocios que dejó esa vida a sus 44 años y dedicó el 100 % de su tiempo a tratar ser útil para la sociedad. En el momento de tomar esa decisión fui muy criticado por algunos de mis conocidos. “Hazlo después, a tus 70 años, como una clase de pensión o retiro”, me decían, pero yo sentía el llamado de servir. “Si tuvieras solo diez años de vida, ¿qué harías? ¿Seguirías con los negocios o cambiarías tu ocupación para servir a la sociedad?”, me preguntó John Gardner, un amigo mío. Ahí tuve claro que tenía que dar ese paso. En el mundo de los negocios creamos trabajos, pero no es lo mismo. 

¿Cree que donar trae algún beneficio psicológico?

Yo he visto a mucha gente, especialmente a sus 70 u 80 años, tratando de entender qué es lo que hace que la vida sea relevante. Lo que puedo decir es que hay dos cosas importantes: la primera son la familia y los amigos. La segunda es dejar el mundo un poco mejor de lo que lo encontramos. Eso se puede hacer a través de la filantropía y no solo con dinero, sino con liderazgo, reputación y contactos. Poner todos los medios disponibles al servicio de otros es una de las experiencias más gratificantes para un ser humano. Los millonarios con los que he tenido el privilegio de trabajar dirán que la filantropía es uno de los aspectos más valiosos de su vida, pues además pueden practicarla como familia. Esposos, padres e hijos e incluso diferentes generaciones pueden compartir esa experiencia. Esto une a las familias. 

¿Entonces pensar que solo se puede donar dinero es una idea equivocada?

Cuando hicimos la investigación para el libro, descubrimos que esto no solo es un asunto de dinero. La realidad es que la gente también pone tiempo, no solo cheques firmados. Mi punto de vista es que hay algo que todos tenemos y es tiempo. Siempre podemos darle una mano a un vecino. La filantropía es en realidad una combinación de ingredientes. 

En Colombia no tenemos ese concepto de filantropía más allá del dinero y de multimillonarios como Bill Gates. ¿Cómo puede una persona común contribuir con tiempo y conocimiento?

Si hubiera un terremoto ahora mismo, todos tratarían de salvar a las víctimas. Esto se debe a que los seres humanos tenemos el deseo intrínseco de ayudar a otros. De hecho aquí en Colombia hay una historia larga de generosidad ligada a la religión y está basada en la caridad, que es un concepto cultural poderoso e importante dentro de la filantropía. Pero esto es muy diferente a lo que pasa actualmente en Estados Unidos, donde la gente con mucho dinero no solo quiere donar, sino hacerlo de forma inteligente. Hay otra clase de filantropía que ha estado emergiendo durante los últimos 20 años y se preocupa por resolver un problema social. Algunos lo llaman incluso ‘filantropía estratégica’. 

En Colombia existe una crisis de confianza y la gente teme dar dinero y que no llegue a las manos correctas, ¿cómo se puede combatir esto?

Hay organizaciones y líderes en los que sí se puede confiar, pero se debe ser muy cuidadoso a la hora de decidir a quién ayudar. Cuando alguien comienza a donar, con el tiempo aprende a confiar. Yo aconsejaría a aquellos que tienen dudas que hagan la tarea de investigar y analizar los riesgos como si fueran a invertir dinero en algo. Si se tratara de un negocio, no le darían su plata a cualquiera. Cuando descubran quién es confiable, pueden dar dinero sin miedo, pero una cantidad pequeña. Vuelvan en un par de años y revisen qué pasó. Si funcionó esa donación, den un poco más. Con el tiempo verán si ellos hicieron lo que prometieron o no. 

¿La filantropía puede llegar a ser frustrante?

Sí. Las personas dan dinero a las causas que les gustan o con las que se sienten identificadas. En cambio en los negocios no hay tantas emociones. La filantropía es muy personal y eso puede ser desastroso, porque una parte del cerebro quiere resultados, pero la otra quiere sentir felicidad. Eso puede salir mal, porque los donantes se pueden enamorar de ideas y proyectos muy malos y así caer en manos gente que les dice lo que quieren oír. En los negocios hay retroalimentación de los clientes a diario, pero en la filantropía no. Todo está muy distorsionado y por eso se debe ser más agresivo e intencional en averiguar qué funciona y qué no.

¿Qué es mejor? ¿Apoyar una causa o muchas al mismo tiempo?

Uno de los errores que la gente comete es no saber decir ‘no.’ Hay niños hambrientos, problemas del medioambiente, falta de acceso a educación… es duro negarse a ayudarlos a todos, pero el dinero se desaparece si se invierte en muchas causas. Aunque es difícil enfocarse, es importante apegarse máximo a dos o tres proyectos. 

¿Por qué es importante ayudar a los jóvenes a acceder a la universidad? 

Porque los estudiantes de hoy son los próximos filántropos. Lo que he observado es que los jóvenes de esta época, más que cualquier generación anterior, quieren hacer del mundo un lugar mejor. Ellos entienden que tenemos que ayudarnos entre nosotros, porque nadie vendrá de Marte a hacerlo. Ellos saben que cuando ayudan a alguien se siente genial y han naturalizado ese sentimiento que está al alcance de cualquiera. Todos podemos hacer cosas. 

¿La tecnología ayuda a las causas sociales?

Sí, la tecnología es un gran aliado de la filantropía y el cambio social pues ayuda a saber qué está funcionando y qué no. Esta nos permitirá solucionar toda clase de problemas sociales. La gente puede encontrar causas para apoyar en línea y conectarse con gente que comparta las mismas preocupaciones. 
 

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