Análisis: ¿Puede Colombia verse afectada por un terremoto como el de México?

Los mayores terremotos cerca de México desde 1898
Figura 1. Ubicación geológica del México, cerca de límites de placas, y de los terromotos de México de septiembre 2017 (Imagen: Tomada de The Washington Post. Fuente: U.S. Geological Survey)
¿Puede Colombia verse afectada por un terremoto como el de México?
Foto: Roger Triana: Archivo Universidad de los Andes. 
Los mayores terremotos cerca de México desde 1898
¿Puede Colombia verse afectada por un terremoto como el de México?
26/09/2017
  • facebook
  • twitter
  • linkedin

Sismos de México, Septiembre 2017

Por:

Jean-Baptiste Tary
Sismólogo del Departamento de Geociencias de la Universidad de los Andes

Ph.D. en Geofísica Marina de la Universidad de Britania Occidental (Francia)
Magíster en Geofísica de la Universidad Joseph Fourier (Francia)

Dra. Natalia Pardo Villaveces
Vulcanóloga del Departamento de Geociencias de la Universidad de los Andes 

Ph.D. en Ciencias de la Tierra de Massey University, Palmerston (Nueva Zelanda)
Magíster en Vulcanología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

Dos tragedias azotaron a México durante el mes de septiembre de este año: un sismo de magnitud 8,1 ocurrió el 7 de Septiembre, a las 23:49 (hora local), con epicentro al suroeste de Pijijiapan (Estado de Chiapas), y otro de magnitud 7,1 sucedió el 19 del mismo mes, a las 13:14 (hora local), con epicentro en Ayutla (Estado de Morelos). Los sismos no son raros en México y ya el 19 de septiembre de 1985 había sucedido una tragedia semejante, resultado de un sismo de magnitud 8,2. Ello se debe a la ubicación geológica del país, cerca de límites de placas (Figura 1). La placa de Cocos es una placa tectónica oceánica, que se “hunde” por debajo de la Placa Norteamericana y de la Placa del Caribe, por ser más densa. Ese proceso de “hundimiento” es conocido como subducción y es el responsable de la acumulación de esfuerzos. La liberación súbita de esa energía no se puede predecir y resulta en la propagación de ondas sísmicas, cuya amplitud y profundidad determinan qué tan peligrosas podrán llegar a ser. En general, a mayor amplitud de las ondas y menor profundidad, mayor peligrosidad. Sin embargo, la destrucción no depende solamente de la magnitud del sismo, sino también de la vulnerabilidad de las edificaciones, personas, bienes y servicios expuestos.

Los dos terremotos de México que tuvieron magnitudes mayores a 8 se localizaron en la intersección de las placas de Cocos y de Norteamérica. Allí, la placa de Cocos subduce bajo la placa Norteamericana con velocidades entre 5 y 7 cm/año. El primer sismo de septiembre de 2017, ocurrió en la costa mexicana, en una zona que hace una especie de “bahía”, donde la placa que subduce también carga un rasgo topográfico denominado “dorsal de Tehuantepec”, en una zona que no experimentaba un terremoto desde 1902.

En términos técnicos, el terremoto del 7 de septiembre sucedió a profundidades intermedias, cerca de 70 km, siguiendo un mecanismo focal de falla normal, lo que quiere decir que un bloque de roca debió “caer” relativo al bloque adyacente. Esta profundidad relativamente superficial y este tipo de mecanismo focal, indican que el sismo se dio por ruptura de la placa de Cocos y no en la interfase entre las placas de Cocos y Norteamérica. Esto es poco común porque normalmente los terremotos de esta magnitud se esperan en la interfase de las dos placas. Este arreglo particular, impidió la generación de tsunamis, que también se detonan cuando los sismos ocurren en la interfase. Luego del sismo, ocurrieron varias réplicas (aftershocks), localizadas poco más al NW, con una magnitud hasta de 6.1.

El sismo del 19 de septiembre de 2017 se dio en continente, en tierra firme, a cerca de 100 km de la Ciudad de México. La proximidad de este sismo al centro de una ciudad construida principalmente en sedimentos arcillosos, de origen lacustre, que amplifican las ondas, explica por qué este sismo tuvo un impacto mucho mayor al precedente 12 días antes. Este sismo ocurrió a tan sólo 50 km de profundidad, también por un mecanismo focal normal. Parece que este sismo ocurrió también dentro de la placa de Cocos y no por ruptura de la placa Norteamericana.

El corto espacio de tiempo entre ambos sismos despierta algunas preguntas, sobre todo por cuanto concierne a la posible relación entre los dos eventos. Comúnmente, un sismo puede detonar a otro, debido a tres mecanismos que pueden actuar de manera independiente o pueden ser correlacionados entre sí: (1) transferencia de esfuerzo estático; (2) transferencia de esfuerzo dinámico, y (3) cambios en la presión de poro.

La detonación posterior de erupciones volcánicas también ha sido un fenómeno observado con anterioridad y no es raro que el volcán Popocatéptl haya hecho una pequeña emisión de cenizas poco tiempo después al sismo del 19 de septiembre. La transferencia de esfuerzo estático (1) corresponde a perturbaciones en el esfuerzo local alrededor del hipocentro (i.e., lugar donde se da la liberación de energía), debido al desplazamiento de rocas a lo largo de un plano de falla. Esto es poco probable para los sismos mexicanos, dado que los hipocentros estuvieron separados por más de 600 km. El segundo mecanismo (2) implica la transferencia de esfuerzos dinámicos, que se debe a cuando ondas sísmicas viajan a través de un área determinada y que puede detonar sismicidad a grandes distancias desde el foco inicial. La detonación puede ser simultánea o poco tiempo luego del evento inicial. Adicionalmente, (3) cambios en la presión de poro implican la participación de importantes cantidades de fluidos, como los que ocurren en volcanes o zonas hidrotermales. En principio, los mecanismos 2 y 3 pudieron jugar un rol importante en el terremoto del 19 de septiembre.

Colombia no es ajena a los eventos sísmicos. El país se ubica entre tres placas tectónicas: Suramérica, Nazca y Caribe. La placa de Nazca subduce bajo la placa suramericana desde el occidente, mientras que la placa del Caribe se hunde bajo Suramérica desde el norte. De esta manera, Colombia está rodeada por zonas de subducción, al igual que México. El movimiento convergente entre las tres placas tectónicas ha sido responsable del desarrollo de muchas zonas de fractura en la corteza terrestre, es decir, de fallas, y de la formación de las tres cordilleras colombianas. Si Colombia está o no preparada por un sismo, es una pregunta que trasciende a las ciencias de la Tierra y que se relaciona directamente con una alta vulnerabilidad social y política, donde deben contemplarse políticas públicas, una vía clara de desarrollo equitativo y garantías de infraestructura sismo-resistente a la actividad sísmica para todos los sectores socioeconómicos. Un sismo no puede predecirse, pero sí pueden diseñarse estrategias de mitigación ante sismos esperados.

Como regla general, los tamaños y magnitudes de los terremotos son proporcionales al tamaño de las fallas geológicas a lo largo de los cuales ocurren; es decir, a la geología estructural de la zona de observación. A mayor tamaño de la falla, mayor será el terremoto. La configuración geológica de Colombia comprende zonas de subducción y planos de falla que son lo suficientemente grandes para generar terremotos de magnitudes similares a los ocurridos en México este mes. Históricamente, el país ha presenciado sismos muy importantes, tales como el del 25 de enero de 1999 en Armenia, con una magnitud de 6.2, o el del 15 de noviembre del 2004, con una magnitud de 7.2 en el Bajo Baudó, al occidente del país.

Es imperante que Colombia conduzca campañas serias de prevención de desastres, que involucren la concientización de la población en las situaciones antes, durante y después de sismos, estudios de zonificación sísmica y desarrollo de infraestructuras sismo-resistentes para todos los sectores sociales.

La información oficial sobre la actividad sísmica en Colombia la libera el Servicio Geológico Colombiano, que comprende la Red Nacional Sismológica Nacional. Información adicional la generan otras autoridades a nivel internacional, tales como el USGS. Es importante que los ciudadanos no sean propagadores de mitos y noticias falsas generadoras de pánico y desinformación, particularmente a través de las redes sociales. Es crucial que comprendan cómo funcionan los sismos, que interioricen que no son predecibles, y que se documenten con la información oficial, con sustento científico.

¿Qué debe hacer usted y su familia en caso de sismo? ¿Está preparada la Universidad para atender una emergencia semejante? ¿Sabe usted qué hacer antes, durante y después de un sismo? ¿Ya tiene lista su maleta de emergencia en casa y en la oficina? ¿Ha participado en los cursos de brigadistas de la Universidad o cursos ofrecidos por la Cruz Roja en Primeros Auxilios? ¿Tiene claro usted su rol durante una situación de emergencia? La prevención de desastres es responsabilidad de cada uno de nosotros.

Departamento de Geociencias
Facultad de Ciencias
Universidad de los Andes

 

Noticias relacionadas

Marihuana medicinal
18/10/2017

Análisis de Augusto Pérez, doctor en Psicología de la Universidad de Lovaina, Bélgica y profesor de la Facultad de Medicina de Los Andes.

Ver más
Fachada de la Fundación Santa Fe y su alianza con la Universidad de los Andes
18/10/2017

Con esto se da continuidad a esta relación de trabajo cercano entre ambas partes, en beneficio de la educación, innovación y gestión del conocimiento

Ver más
Primer plano del logo de la Fundación Santa Fe en la bata de un médico
18/10/2017

Momentos históricos y personajes que hicieron parte de la alianza entre la Fundación Santa Fe de Bogotá y la Universidad de los Andes.

Ver más

Otras noticias

Compartir

  • Logo Facebook
  • Logo Twitter
  • Logo Linkedin