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En talleres de mecánica de frenos superan límites permitidos de asbestos
Miércoles, 11 de enero de 2017 11:45

Investigadores de Los Andes que llevan seis años estudiando la exposición a asbestos de los trabajadores de mecánica de frenos demostraron que muchas jornadas exceden hasta 5 veces los límites permitidos. Y neumólogos hallaron que el 26 % de ellos presenta enfermedades relacionadas con esa sustancia cancerígena. El Congreso archivó en junio el proyecto que buscaba prohibirlo en el país, pese a que 57 ya lo han erradicado.

interna asbestos

Vestida con escafandra, María Fernanda Cely-García pasó 99 días en 18 talleres de mecánica de frenos de Bogotá. La prevención valía la pena. Ella, estudiante doctoral de Ingeniería Ambiental, tomaba muestras de aire para comprobar la exposición de los trabajadores de mecánica al asbesto, un mineral con muchas propiedades y un gran pero: es cancerígeno.

En los talleres de frenos y transmisiones en Colombia es habitual porque se usa en bandas, bloques y pastillas para frenos y en los discos de embrague, que los mecánicos deben taladrar, remachar y pulir para ajustarlos a los soportes que instalan en los vehículos. Y eso libera polvo con fibras de asbesto.

Son chiquiticas, como las células del cuerpo. Unas más, otras menos, tienen de largo lo que un cabello humano tiene de diámetro. Pero juntas y dentro de los pulmones parecen un cepillo de alambre que raspa y pela. Y el cuerpo, que siempre querrá defenderse, crea una especie de costra, un engrosamiento que dificulta la respiración. Duele. Y puede volverse tumor; "de los más agresivos", explica el neumólogo Mauricio Durán, de la Fundación Neumológica Colombiana.

"Huela, huela... Respire", dice Gabriel Stefan en su taller del centro de Bogotá, cuando Wilson Rodríguez (en las fotos) está cambiando unos frenos y él intenta explicar los peligros que representa. Ahora que lo sabe usa piezas de cerámica y fibra de vidrio, pero "todavía hay clientes que piden las de asbesto porque creen que son mejores".

Stefan Frenos, su taller, fue uno de los 18 donde María Fernanda hizo mediciones. Durante días les conectaba una bomba de muestreo, del tamaño de un datáfono, a 28 mecánicos encargados de manipular las piezas de asbesto. En el filtro quedaba la evidencia de lo que respiraban durante la exposición.

Bajo la escafandra colectó más de 600 muestras personales equivalentes a 103 jornadas laborales de 8 horas. Las marcaba, las embalaba y las enviaba a un laboratorio especializado en Estados Unidos donde tras semanas, e incluso meses de análisis, establecían cuántas fibras de asbesto había por cada centímetro cúbico de aire. El estándar nacional e internacional para estas concentraciones es de 0,1 f /cc (0,1 fibras de asbesto por centímetro úbico). Y algunas de las halladas en los talleres alcanzaron hasta 0,6 f/cc. En total, 1 de cada 4 exposiciones personales sobrepasa el límite permitido.

Esta es una de las grandes conclusiones del proyecto 'Exposición a asbestos y evaluación de la salud respiratoria de remachadores de talleres de frenos de la ciudad de Bogotá', en el que participaron investigadores de Los Andes, de la Fundación Neumológica Colombiana y de Johns Hopkins University, financiado por Colciencias.

La otra es que de 50 trabajadores de talleres de mecánica de frenos a quienes les practicaron pruebas de función respiratoria e imágenes pulmonares, 13 (26 %) presentan anormalidades relacionadas con el asbesto: 11 tienen placas pleurales, engrosamiento provocado por la reacción del cuerpo ante la raspadura de la pleura (la membrana que recubre los pulmones), y 2 padecen asbestosis, fibrosis pulmonar generada por la acción de los fibroblastos, células reparadoras que recubren las fibras de asbesto como medida de protección, pero que generan una red gruesa que impide el intercambio de oxígeno en los pulmones.

"Los pacientes con asbestosis se ahogan fácilmente. Es una enfermedad progresiva que no tiene tratamiento", señala el neumólogo Durán, participante en la investigación.

Los síntomas pueden tardar décadas en aparecer. En Estados Unidos, donde su uso está más regulado que en Colombia, el crecimiento de las muertes por exposición a asbestos es exponencial: en 1987 fallecieron 710 personas y ahora las muertes rondan las 2000 por año. Y la gran mayoría son hombres. Pero en Colombia, entre 1996 y 2009, solo se reportaron 11 casos de asbestosis y 4 muertes por su causa, según el 'Plan Nacional 2010-2030 de prevención de la silicosis, la neumoconiosis de los mineros de carbón y la asbestosis', que reúne información del DANE, IPS, EPS, ARP y juntas de calificación de invalidez.

Para Durán, el subregistro está determinado por la baja conciencia de la enfermedad y la confusión de sus síntomas con una fibrosis pulmonar de otro tipo. En su experiencia, incluso ha encontrado asbestosis en las esposas de trabajadores expuestos; Stefan supo de una mujer que lavaba los uniformes de una empresa productora de asbestos y murió de mesotelioma (el cáncer de pleura), y María Fernanda halló que las fibras del mineral llegan también a las zonas administrativas de los talleres.

De hecho, la opinión pública supo de Ana Cecilia Niño, quien murió a comienzos de 2017 tras sufrir de cáncer generado por la aspiración de asbestos. Ella vivió durante años cerca de una fábrica de materiales de construcción en la que utilizan asbestos, demandó a la Nación por no prohibir la sustancia en el país y fue una abanderada de esa lucha en Colombia.

Pero no parece haber avances. En junio de 2016 se archivó un proyecto de ley que pretendía prohibir su uso, pues no pasó a plenaria en el Senado. A los debates fue invitado Juan Pablo Ramos-Bonilla, director de la investigación, dado que desde 2010 ha estado enriqueciendo la evidencia científica sobre la relación entre la exposición al asbesto y el desarrollo de enfermedades pulmonares.

Los resultados han quedado plasmados en 4 artículos científicos publicados en prestigiosas revistas científicas como Annals of Occupational Hygiene y el Journal of Exposure Science and Environmental Epidemiology.

Ahora, tras este estudio, seguirán indagando en las consecuencias del asbesto en la salud pública y esperan que sus hallazgos permitan tomar decisiones sobre su prohibición en Colombia a partir de la evidencia científica. En eso también seguirá Durán: insistiendo en que el país está tardando mucho en hacerlo, pues ya son 57 los países que lo han erradicado.

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