¿Es usted innovador? Parte 1

Martha Vives, innovacion, trabajo perseverancia

Los innovadores son personas dispuestas a aprender, con una gran capacidad de trabajo y perseverancia, y capaces de reinventarse a sí mismos.

10/05/2016
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Por Martha Vives*

Los indicadores de la capacidad de innovación de un país se han convertido en buenos predictores de su éxito social y económico, razón por la cual el tema despierta interés en todos los sectores de la sociedad. En los países latinoamericanos este interés debería transformarse sanamente en preocupación y acciones, ya que los indicadores no son buenos. De acuerdo con las cifras documentadas por Andrés Oppenheimer en su libro Crear o Morir, el número de patentes solicitadas al año por todos los países de América Latina reunidos apenas alcanza el 10% de las solicitadas anualmente por Corea del Sur; ni hablar de Estados Unidos, Japón o China. Israel, con una población de 8 millones de habitantes, invierte más del 4% de su PIB en I+D, mientras que en Colombia este porcentaje es tan minúsculo que no lo mencionaré (puede conocerlo aquí).

Cambiar esta situación requiere de modificaciones en varias esferas. Expertos y autores de diversas áreas han identificado las condiciones necesarias para que la innovación ocurra. Con frecuencia se habla del ecosistema de innovación que, en términos generales, significa que el país debe contar con educación de calidad, capacidades e inversión en investigación y desarrollo, interacción constante entre empresas y centros de investigación, capital de riesgo para invertir, ambiente económico y legal que favorezca dichas inversiones, mecanismos sencillos para la creación (y cierre) de nuevas empresas, y lo más importante, debe ser atractivo para los innovadores. A fin de cuentas, es la gente la que recibe e imparte la educación, desarrolla, invierte, interactúa, arriesga, y decide crear y cerrar empresas.

También se han descrito las características de los innovadores; son personas dispuestas a aprender, con una gran capacidad de trabajo y perseverancia, pero también capaces de reinventarse a sí mismos cuantas veces sea necesario; optimistas y creativas pero centradas y realistas; de mente abierta y gran capacidad de observación y de análisis frente a problemas complejos; con grandes habilidades para el trabajo en equipo y para fortalecer lazos de pertenencia de los miembros.

Entonces, para no caer en el lugar común de culpar al gobierno o a los políticos por nuestros pobres indicadores, prefiero preguntarme y compartir con ustedes estas preguntas: ¿qué podemos hacer en la Universidad para contribuir con el cambio?, ¿cómo educar a esta nueva y necesaria generación de colombianos innovadores? Aún considerando la tradición y rigidez de las instituciones académicas, creo que sí podemos, y debemos, jugar un papel y enfrentar este reto. Los invito a compartir sus ideas.

Lectura recomendada:

Andrés Oppenheimer. 2014. Crear o morir. Editorial Debate.

*Microbióloga, magíster en Microbiología y Doctora en Ciencias – Biología de la Universidad de los Andes. Es vicedecana de Investigaciones de la Facultad de Ciencias y profesora de la misma.

Este es un espacio abierto de opinión, si usted es profesor o investigador y quiere publicar su columna aquí, escriba un correo a Manuel Orozco, de Comunicaciones y Marca (mh.orozco50@uniandes.edu.co).

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