Cómo nos cambia la vida

Hombre responde preguntas, encuesta longitudinal

¿Qué tipo de decisiones cambian la vida de toda una familia? ¿Qué hace que un hogar pase de la comodidad a la pobreza? Estas preguntas las responde la primera encuesta longitudinal de Colombia

20/05/2010
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Por: Andrés Ruiz Zuluaga
ma.ruiz55@uniandes.edu.co

2010 - ¿Qué tipo de decisiones cambian la vida de toda una familia? ¿Qué hace que un hogar pase de la comodidad a la pobreza? Estas preguntas las responde la primera encuesta longitudinal de Colombia, que seguirá, por diez años, a 10.000 familias de todo el país para analizar tendencias y movimientos del mercado, consecuencias de las decisiones y dinámicas de consumo, entre otros factores.

En el año 2000, María Elisa Fajardo y su esposo, Florentino Mateus, vivían con sus dos hijas menores y habían comprado un lote para construir la casa de sus sueños. Hoy no tienen tierra, viven con diez familiares en arriendo y Florentino es el único con empleo. ¿Por qué? ¿Es la única familia a la que le cambian tanto los sueños? ¿Cómo enfrentar un cambio drástico e inesperado? Una encuesta hecha por Los Andes, en 21 departamentos y a lo largo de una década, buscará respuestas que se conviertan en una herramienta inédita en el país para inspirar políticas de Estado acordes con la realidad.

"Panel de hogares seguirá a 10.000 familias para descubrir esas decisiones que afectan su futuro. El Estado tendrá cifras y ejemplos con los que puede descubrir los efectos de muchas de sus políticas a largo plazo, cómo se comporta la población ante desastres o situaciones de violencia", afirma Ana María Ibáñez, directora del Centro de Estudios sobre Desarrollo (Cede) de la Facultad de Economía, donde se creó y donde se realiza el estudio.

A la familia Mateus Fajardo, por ejemplo, los planes le cambiaron en una noche. De camino a su casa, Leidy, la hija de 18 años, pasó por la calle en la que estalló una granada.

"Duró dos meses en coma y no hablaba. Después estuvo en terapia de lenguaje. En el barrio le dicen 'La borracha', habla enredado y camina estrellándose contra las paredes", dice María Elisa, quien la vio abandonar sus estudios, perder cualquier oportunidad de empleo y ahora su lucha es porque el Estado indemnice y apoye a su hija, que ya cumplió 28 años.

Para una encuesta tradicional, como las del Dane, no habría conexión entre la familia Mateus Fajardo de hace una década y la de ahora. No se conocerían las razones de su cambio ni cómo variaron sus tendencias de consumo o su posición en el mercado de bienes.

El derrumbe de una ilusión

Antes del accidente de Leidy, los cuatro miembros de la familia Mateus Fajardo vivían en arriendo en una casa de estrato tres, en el barrio Galán de Bogotá. María Elisa trabajaba en una fábrica de gomas y ayudaba a su esposo Florentino con los gastos y juntos planeaban construir su propia casa. Leidy y su hermana Ingrid Lorena estaban en el colegio.

La situación económica se complicó en el 2002. Leidy, después del accidente, quedó embarazada de su primer hijo y, dos años más tarde, del segundo. El papá de los bebés no respondió por ninguno. En marzo de 2010 nació una nueva niña, tomada por Bienestar Familiar dada la discapacidad de su mamá.

"Los otros dos niños están bajo mi custodia. Yo me hago cargo de ella y de sus hijos, pero ya no me alcanza para el tercero", dice María Elisa.

La crisis se agravó progresivamente

"Para identificar casos como este es que resulta necesario un seguimiento mínimo por diez años, con visitas cada dos, que expliquen de qué manera cambian las necesidades específicas de las familias", afirma Carmen Elisa Flórez, directora de Panel de hogares y PhD en economía.

El cambio, en la familia Mateus, fue seguir creciendo. Su hija mayor, Claudia Patricia Fajardo, hoy de 33 años, quien vivía con su esposo Javier Guarín y sus cuatro hijos, regresó a la casa de María Elisa y Florentino. Javier había perdido su empleo en Colombia y se fue para Venezuela a trabajar. Desde allá les ha mandado plata pero no la que todos quisieran.

Tanto cambian las cosas que en el momento de la primera entrevista con el equipo de Panel de hogares, en marzo de 2009, el tercer hijo de Leidy aún vivía con ellos. Cuando se realizó esta nota, ya estaba en Bienestar Familiar.

Ahora son once las personas que conviven en cuatro espacios de una casa de estrato dos en el barrio Brasil, de Bosa, en donde se combinan los dormitorios y la cocina con la sala. El lote de sus sueños lo vendieron para pagar las deudas que habían adquirido cuando vivían en un sector de estrato tres.

"Mi esposo da diez mil pesos diarios para la casa. Los tenemos que hacer rendir. La ventaja es que los niños almuerzan en el comedor comunitario del barrio, pero los domingos está cerrado. Ojalá el gobierno nos ayude porque estamos en una situación muy difícil. Yo me ofrezco para trabajar en lo que sea, pero por mi edad nadie me contrata", afirma María Elisa, de 55 años, una de las mujeres de 21 departamentos que dejarán su impronta en este 'retrato en movimiento' de las familias del país.

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