La Orinoquia: un territorio biodiverso que demanda un desarrollo sostenible

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Plantación de marañón en el Vichada

23/02/2016
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Transformar los Llanos Orientales en un territorio productivo y sostenible, con la premisa de proteger sus ecosistemas y cultura, es el propósito del trabajo que allí realiza, desde hace más de dos años, el Centro de Estudios de la Orinoquia (CEO) de la Universidad de los Andes.

Esta vasta región geográfica, dominada por sabanas y ganadería extensiva, es el corazón de una iniciativa académica que busca convertirse en laboratorio de proyectos que impulsen el desarrollo de la región, en alianza con sus gobernantes, universidades y autoridades indígenas.

"Queremos articular las necesidades y el potencial de esta zona del país con nuestra capacidad de gestión, investigación, redes y producción académica de calidad", afirma Carlos Montenegro, director del CEO.

A la fecha, el centro tiene en marcha dos proyectos estratégicos en los Llanos Orientales: ‘Fortalecimiento de la capacidad de innovación de la cadena de valor agregado del marañón’, en el departamento de Vichada, y mejoramiento de la calidad educativa, en el corregimiento El Morro, en Casanare. 

El primero de ellos busca impulsar el desarrollo empresarial del cultivo del marañón, fortaleciendo las capacidades técnicas (siembra y cosecha) y administrativas (diseño de negocio, oportunidades comerciales, asociatividad, valor agregado, transformación del fruto) de los actuales productores locales. El segundo, capacitar a los docentes de la zona para que su labor tenga un impacto positivo en la transformación del modelo educativo.

El CEO tiene estructurados al menos ocho proyectos más, que pronto comenzará a ejecutar en Vichada, Vaupés y Casanare.

Impacto de siembra de árboles y centro de investigación en energías renovables

Una de las iniciativas, con mayor avance, busca medir el impacto ambiental de una zona forestal, de cerca de 350.000 hectáreas, creada para obtener madera y con ella producir energía limpia y renovable. Esta zona se ubica en el norte del Vichada y hoy cuenta con 7.000 hectáreas sembradas de árboles.

El propósito es entender cómo afecta al ecosistema este tipo de plantaciones de madera y cuál debe ser la densidad de la siembra. Paralelamente, se trabajará en la creación de un sistema de producción de fertilizantes orgánicos, generados a partir del suelo.

De igual forma, el CEO apoyará el desarrollo de un plan de negocios para el centro de investigación en energías renovables, que pronto abrirá sus puertas en Puerto Carreño, y que no solo producirá energía para la capital del Vichada sino que hará investigación sobre energías alternativas (solar y eólica). Adicionalmente, Uniandes aportará su experiencia en la adecuación de los currículos de instituciones educativas del Vichada, de manera que los estudiantes reciban formación sobre la producción de energías limpias y puedan aplicar dicho conocimiento en favor del desarrollo de su región.

Ají y quema de chacras, en el Vaupés

En esta región, en particular, el centro brindará asesoría en la creación de una cadena productiva de valor agregado para el ají que allí producen las comunidades indígenas; en ese sentido, impulsará la asociación de las mujeres de la etnia Kubeo para comercializarlo, crearle una marca, un mercado y convertir su producción en un negocio sostenible.

De otro lado, los investigadores de los Andes quieren saber cuánto carbono se genera durante la quema de la chagra (huerta) y qué porcentaje del mismo es capturado por los árboles que allí vuelven a crecer. De esta manera, desean saber si dicho ciclo de siembra es positivo o negativo para el ambiente, para la naturaleza.

Las mujeres son las que cultivan las chagras; para ello, tumban un círculo de selva de una hectárea, lo queman y siembran allí. Después de dos o tres años, dejan de cultivar esta chagra para que la selva ‘se la coma’ y vuelvan a crecer los árboles.

Otras iniciativas del CEO en la Orinoquia son: recuperar y capturar el saber tradicional de las etnias indígenas del Vaupés, que normalmente reposa en la tradición oral, de manera que se conserve en el tiempo y no se pierda entre una generación y otra; implementar paquetes tecnológicos que les permitan a las familias llaneras hacer una agricultura sostenible en términos ambientales y financieros, y de esta forma reducir la emisión de gases de efecto invernadero. "Enseñaremos a mejorar los suelos, los aptos y cuidar el agua. De igual forma, buscar la manera de tener un ganado que demore dos años y medio o tres años en producir, y no cinco, pues la ganadería produce muchos gases de efecto invernadero", explica Montenegro.

Finalmente, el CEO también estudia cómo volver productivas las sabanas, con una mínima transformación posible.

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