Las disculpas: estrategia para tocar emociones

Emociones, ciencia, sociedad, disculpas

Ute Frevert, directora del Instituto Max Plank para el Desarrollo Humano

02/06/2016
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Globalización de la información, globalización de la ciudadanía, preocupación por la dignidad y una tendencia de mirar nuestro interior son los pilares de la política moderna, la política de las emociones. Ese mecanismo, según la historiadora alemana Ute Frevert, apela a las emociones para presionar o transmitir mensajes.

Frevert, doctora en historia y directora del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano, en Berlín, estuvo en Los Andes en el evento ‘Estudios contemporáneos sobre las emociones’, jornada sobre cultura, poder e historia, y explicó por qué, en la sociedad moderna, la política de las emociones está ligada a las disculpas.

¿Cómo definir la política de las emociones?

Es aquella que usa emociones para transmitir un determinado mensaje a una audiencia que no necesariamente es serena y que busca, de manera directa, abordar las emociones de dichas audiencias. Las emociones están del lado de quienes hacen política pero están reflejando ciertas respuestas emocionales provenientes de las audiencias objetivo. Por ejemplo, los ciudadanos están teniendo cada vez más impacto en los políticos y dirigirse a ellos tocando sus emociones puede aumentar dicho impacto.

Trabajamos con dos clases de emociones: las emociones que moldean o determinan la historia, los procesos históricos, las decisiones, la política, el pánico económico o la vida familiar, y que son una fuerza activa en nuestras sociedades. Un segundo argumento indica que las emociones han cambiado. Queremos tomar las emociones fuera de las manos de los psicólogos, quienes las miran como algo universal, y mostrar de qué manera las emociones han cambiado y difieren entre las culturas y entre ciertos periodos de tiempo. Esto lleva a un compromiso político en lo que estamos haciendo.

¿Por qué es importante tomar las emociones como objeto de estudio para las ciencias sociales?

Sería grandioso si tuviéramos ese impacto. En este punto, podemos observar –algo que me hace realmente feliz– que existe un enorme interés, particularmente en los medios, en lo que estamos haciendo. Tenemos invitaciones por parte de canales de televisión, periódicos y emisoras que quieren reportar sobre lo que hacemos y espero que este interés mediático llegue a los políticos. Es una esperanza aún, pero quién sabe...

Ute Frevert es doctora por la Universidad de Bielefeld, en Alemania, donde además ha sido profesora de historia. Se ha desempeñado como docente e investigadora en las universidades de Yale, de Constanza, en Alemania, y Libre de Berlín. Es miembro de la Academia Alemana de Ciencias Leopoldina, la Academia de Berlín-Brandeburgo de Ciencias y Humanidades y miembro correspondiente de la Academia Británica.
Sus intereses de investigación incluyen la historia social y cultural de los tiempos modernos, la historia de las emociones y la historia del género e historia política. Parte de su obra más conocida ha examinado la historia de las mujeres y las relaciones de género en la Alemania moderna. Fue galardonada con el prestigioso Premio Leibniz en 1998.

¿Por qué son importantes las disculpas para los procesos de reconciliación?

Las disculpas son un factor político importante en la política nacional e internacional desde los años 90. Hemos sido testigos de la poca importancia que se le ha dado a las disculpas, aunque no mucho en Suramérica, en donde tienen comisiones de la verdad que podrían terminar en disculpas.

Hemos visto en Sudáfrica que las partes involucradas en una especie de guerra civil en la agenda o en la palestra han comenzado a disculparse entre sí por las atrocidades e injusticias y esta disculpa es una manera de limpiar el camino hacia el proceso reconciliación entre dos campos o lugares ampliamente divididos y volverlos una sociedad; hay disculpas entre sociedades, ciudadanos, y Estados, particularmente después de guerras civiles, lo cual ayuda a sanar las heridas de la guerra; pero también las hemos visto en casos particulares como el de Australia, Canadá o Estados Unidos, en relación con las poblaciones indígenas que han sido afectadas por la injusticias causadas por el Gobierno.

¿Cuáles son los cuatro pilares en la política de las emociones?

Existen cuatro factores importantes que pueden explicar por qué hemos entrado en esta era de las disculpas y por qué cada vez más políticos las convierten en una manera de dirigirse a los ciudadanos y tocar sus emociones: el primero, la globalización de la información, donde los medios transmiten imágenes de injusticia o sufrimiento de la gente, de las víctimas de la guerra civil o de los desastres naturales, algo que antes no se veía con tanta frecuencia.

Segundo factor: globalización de la ciudadanía. Nos interesamos más en qué está pasando en otros países y regiones, más que de lo que pasa en nuestro vecindario, y nos mostramos compasivos con esas personas que viven tragedias en otras latitudes, mas no en lo que pasa en nuestro propio país.

Tercer factor: la preocupación por la dignidad, un concepto de larga tradición que emergió después de 1945, de la guerra mundial, y que se hizo más evidente en Alemania y en los países de Europa que vivieron la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial. La dignidad es extremadamente fácil de destruir pero también es extremadamente importante de mantener y esta preocupación por recuperar la dignidad ha impulsado muchos movimientos de protesta en todo el mundo, particularmente en lugares cuyos gobiernos han sido déspotas.

Cuarto factor: una tendencia de mirar nuestro interior, reconocer las emociones propias, nuestra autenticidad, en la cual nos vemos a nosotros mismos como parte de una sociedad más amplia, donde compartimos emociones con otras personas; es ponernos en la perspectiva de otros, lo que incrementa la sensibilidad hacia el sufrimiento de otras personas.

Estos cuatro factores explican la modernización de la política, especialmente en el caso de aquellos que buscan ejercer presión sobre sus gobernantes, con el fin de que actúen en beneficio de su gente, no de ellos mismos, y así presionarlos a disculparse con sus ciudadanos.

¿Considera que interiorizar estos elementos en actores del conflicto puede facilitar procesos de reconciliación?

Para que ello se dé, pues no es un desarrollo automático, tiene que haber estructuras en la sociedad que permitan a sus políticos morales ser siempre políticos emocionales, pues la moralidad sin emociones sociales no existe.

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