"El llamado de Trump es un error de diagnóstico monumental"

Dos integrantes de la policía nacional en medio de pasta de coca
¿Se deben retomar las fumigaciones aéreas con Glifosato, debido al aumento en hectáreas de coca cultivadas? Análisis de Hernando Zuleta, director del Cesed.
19/09/2017
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¿Se deben retomar las fumigaciones aéreas con glifosato debido al aumento en hectáreas de coca cultivadas?
Por:
Hernando Zuleta
Director del Centro de Estudios sobre Seguridad y Drogas (Cesed)
Facultad de Economía


La respuesta es No. El llamado de atención del presidente Trump es un error de diagnóstico monumental. Si el problema del narcotráfico, es esencialmente un problema de consumo de cocaína, lo que importa es la magnitud de cocaína que en efecto llega al mercado internacional. En ese sentido, el área cultivada de coca no es un buen indicador para medir esto, puesto que para saber cuánta cocaína llega al mercado, se deben tener en cuenta las incautaciones de hoja de coca, las de base o pasta de coca y de clorhidrato de cocaína.

Al tener en cuenta estas incautaciones, lo que resulta es que no hay un aumento significativo en la cocaína en el mercado internacional. Lo que ha cambiado es el énfasis de la política antidrogas y no el éxito de la política y este error en el diagnóstico es en parte responsabilidad del gobierno colombiano, puesto que se sigue usando la métrica de los cultivos ilícitos, a pesar de que el paradigma de la lucha contra el narcotráfico haya cambiado a partir del 2006.

La aspersión con glifosato es ineficiente, puesto que el costo de erradicar una hectárea por medio de aspersión aérea es más alto que el precio del mercado de la hoja de coca que se cultiva en esa hectárea. Esto implica que, sería menos costoso para el gobierno comprar las hojas de coca cultivadas y destruirlas, que recurrir a la aspersión aérea. Adicionalmente, este tipo de erradicación ponen en riesgo la salud de las comunidades vecinas a la hectárea asperjada. Incluso, si se asperja un cultivo, lo que eventualmente sucede es que los cultivadores se dirigen a otra zona a seguir cultivando.

El hecho de asperjar un cultivo no implica que la cantidad de cultivos en el país disminuirá. La discusión se ha centrado en los aspectos negativos del glifosato respecto a la salud, o si la voluntad del gobierno para erradicar los cultivos es real, mas no se ha hecho hincapié sobre los hechos a partir de la aspersión y su poca efectividad en cuanto a su principal objetivo: la disminución de cultivos. Esta falta información es la que no permite avanzar en la discusión de cómo combatir los cultivos ilícitos.

 Ahora bien, el Ministro de Defensa Luis Carlos Villegas, plantea la hipótesis de que las FARC impulsaron el crecimiento de las hectáreas de coca durante los acuerdos de paz. Respecto a esto, existen razones para pensar que esta es una de las razones del aumento, dado que en los acuerdos se prometen beneficios importantes para quienes sustituyan bajo el marco del acuerdo. Según cálculos propios, el retorno de una hectárea cultivada sería mayor para quienes se acogen a lo pactado, que para los que destinan esos cultivos para la producción de coca. En ese sentido, es posible que las FARC hayan estimulado el crecimiento de cultivos con el fin de obtener más réditos políticos de los programas de sustitución, sin embargo, la información disponible no permite ver que ese sea el principal determinante del aumento.

Si las FARC jugaron un papel importante en el crecimiento de los cultivos durante los acuerdos de paz, entonces se debe esperar que los cultivos de hoja de coca disminuyan fuertemente en los próximos meses. Esto se debe en parte al Censo de Cultivadores, y debido a la implementación de los acuerdos y de los programas de sustitución, por ende no habría incentivos para nuevos cultivos y en la medida en que las familias empiecen a implementar la sustitución, la cifra debería caer.

 Por un lado, es vital tener cuenta las interdicciones, entendidas como las incautaciones y destrucción de infraestructura. Estas son factores con mayor peso en la explicación del incremento en las hectáreas de coca los últimos años, y no la evolución de la aspersión con glifosato. Esto a razón de que, al disminuir las incautaciones y la destrucción de infraestructura del narcotráfico, el valor esperado del negocio de la droga aumenta, pues el riesgo de perder la mercancía será menor y por ende la producción de hoja de coca también aumentará. Lo anterior, se soporta en una importante caída de las incautaciones observada en el 2010 que vino acompañada de un alza en las hectáreas cultivadas reportadas por el SIMCI.

 El gran esfuerzo de Colombia en los últimos años es la interdicción de drogas. Actualmente, la Marina de Colombia ha trabajado en conjunto con la Marina de Panamá, de México, y otros países vecinos, mejorando los métodos de interdicción marítima. Sin embargo, Estados Unidos no ha sido un actor influyente en estos trabajos de cooperación, a pesar de la tecnología que tienen a su disposición para realizar un proceso más eficiente de incautaciones. Si bien, el esfuerzo colombiano y de otros países latinoamericanos se puede ver en los datos de incautaciones, el gobierno de los Estados Unidos debería estar más activo en este frente, teniendo en cuenta las advertencias de la Canciller María A. Holguín.

Por otro lado, se tienen los programas de sustitución de cultivos ilícitos, los cuales avanzan muy lento y depende de la diversidad que se presenta en las regiones. Estos programas no van a producir grandes resultados en el corto plazo y estos se verán a partir de la voluntad de las comunidades y la capacidad de gestión. Sin embargo, existen regiones donde se requiere más atención y la presencia de grupos violentos demoran la obtención de resultados positivos en la sustitución voluntaria. El ejemplo de resultados claros en algunas regiones es vital para la adopción generalizada en el resto de zonas donde se presentan los cultivos, más no es un resultado que se deba esperar en el corto plazo. Con esto en mente, en el 2017, se verá una reducción importante en cultivos de hoja de coca, pero no será de las magnitudes que espera el gobierno.

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